De los 550 pacientes atendidos el pasado año por el equipo profesional de la UAD de Ribeira, cien han seguido un programa libre de drogas -no han tomado ninguna sustancia alternativa para superar su adición, a 76 se les ha administrado naltrexona y al resto metadona. El jefe del servicio, Jesús Cartelle, explica que el tratamiento a seguir se consensua con médicos, familia y el propio paciente. Jesús Cartelle subraya que la lista de espera, desde que un toxicómano llama al centro hasta que es atendido, no supera los dos días. Además de someterse a controles de orina para detectar consumos de estupefacientes -en el 2000 los profesionales efectuaron seis mil analíticas- los usuarios acudieron a sesiones grupales para prevenir recaídas -en total se hicieron 412-, a encuentros individuales, consultas médicas de diversa índole, cursos de habilidades sociales, sesiones de cine con debate posterior y a actividades de taller. Asimismo, el personal adscrito a la UAD llevó a cabo 450 reuniones encaminadas a orientar a los drogodependientes en la búsqueda de empleo, en la redacción de currículos y en su integración social. También las familias afectadas reciben ayuda con las terapias grupales en las que cuentan sus experiencias y reciben asesoramiento sobre la forma de actuar según los casos. El pasado año se efectuaron un total de 1.500 sesiones de estas características. Conjuntamente con la Asociación Antidroga Renacer, la unidad ribeirense tiene en marcha un programa jurídico en el que el pasado año se atendió a 212 personas procedentes de varios municipios de la comarca barbanzana. Quince de los ciudadanos que demandaron ayuda efectuaron en la UAD programas alternativos a la entrada en prisión. Campañas preventivas Tanto el área asistencial como Renacer dedican sus esfuerzos a la realización de campañas para prevenir el consumo de drogas. El pasado año se ejecutaron 70 acciones de este tipo, bien mediante programas divulgativos, reuniones con los padres o charlas en los colegios e institutos del ayuntamiento ribeirense. Por su parte, los profesionales de la UAD acudieron a 22 cursos formativos, entre los que destacan másteres universitarios, seminarios o reuniones con planes comunitarios de otras autonomías. La dependencia mantiene un estrecho contacto con profesionales de Galicia y de Cádiz con los que se intercambian experiencias y se realizan encuentros.