La Agencia Tributaria considera que unos 25.000 barbanzanos están obligados a presentar declaración en Ribeira Con el inicio del mes de junio, comienza la recta final de la declaración de la renta. Como suele ser costumbre, la mayor parte de los contribuyentes espera a última hora para cumplir su obligación anual con la Agencia Tributaria. Son más de 25.000 personas residentes en los municipios de las comarcas de Barbanza, Muros y Noia las que están obligadas a cumplir este trámite, cantidad muy inferior a hace unos años a consecuencia del aumento de los ingresos mínimos y la puesta en marcha del sistema de devolución rápida. Los cálculos de la Administración señalan que más de 7.000 personas tendrán que pagar.
30 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La primavera es tiempo de rendir cuentas con Hacienda. En realidad, el contribuyente no deja de hacerlo a lo largo del año. A las personas que cobran por nómina, su empresa se encarga de descontarles cada mes una cantidad determinada por unos tipos en los que influyen desde el salario (cuanto mayor, más grande es la retención) y la situación familiar (a más miembros, menos retención). Mientras que empresarios y trabajadores por cuenta propia, ya realizan pagos fraccionados. De esta forma, el encuentro anual del contribuyente con Hacienda es, ni más ni menos, para ajustar las cuentas, de forma que si el declarante ingresó a lo largo del año más de lo que le corresponde, tras aplicar las deducciones legales, es la Agencia Tributaria la que le devuelve el dinero ingresado a mayores. Mientras que si el resultado favorece a la Administración, el ciudadano deberá aportar las cantidades que faltan, aunque tiene la posibilidad de hacerlo en dos plazos. Y la Delegación de Hacienda en Ribeira calcula que de los 25.000 contribuyentes que tendrán que hacer pasar sus declaraciones por estas oficinas, unos 18.000 encontrarán en sus cuentas el reembolso del IRPF que pagó de más, lo cual suele ser recibido por el común de los mortales como una paguita inesperada que siempre llega en el momento oportuno. Intereses Y es que como la Agencia Tributaria se retrase en la devolución más allá del 31 de diciembre del año en el que se hace la declaración, deberá pagar intereses, pero nunca tantos como los recargos que aplica al contribuyente que se retrase en sus obligaciones, que son del 5% hasta tres meses; del 10%, de tres meses y un día a seis meses; del 15%, de seis meses y un día a doce meses; y del 20% más intereses de demora, cuando se supera el año. Serán poco menos de ocho mil los barbanzanos que podrán incurrir en dicha «morosidad», cantidad que se corresponde con las declaraciones que se calcula que tendrán resultado positivo (para Hacienda). Y este grupo de ciudadanos deberá haber cumplido el trámite antes del próximo 20 de junio para evitar entrar en los niveles de recargo, que podrían ser peores si es la Agencia Tributaria la que descubre el incumplimiento. Sin embargo, Hacienda tendrá que devolver, sin ningún recargo en su contra, unos 1.600 millones con al menos seis meses de retraso sobre el último día del período impositivo. Respecto a esta cuestión, ya se pronunciaron voces discordantes que no entienden que la Administración pueda permitirse aplazar el cumplimiento con las devoluciones incluso hasta el 31 de diciembre del año siguiente al del impuesto sin compensación alguna.