La marcha del Naveiro cierra el ciclo de las bateas en Corme

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu CARBALLO / LA VOZ

O GROVE

El barco fue trasladado a O Grove en un camión góndola

21 ago 2019 . Actualizado a las 15:56 h.

Con la marcha del Naveiro, el barco del ya desaparecido polígono de bateas de Corme, se cierra un ciclo que se inició hace 20 años cuando la Xunta autorizó una instalación experimental para el cultivo de moluscos.

Hace ya muchos años que la sociedad que se creó para explotar las bateas dejó de estar formada por pescadores y vecinos de la zona y tras numerosos avatares, toda la instalación pasó a depender de Manuel Meis, que es un especialista en el sector de Cambados.

La falta de mantenimiento adecuado y sucesivos temporales hicieron que buena parte de las bateas, sobre todo las del sistema long line acabaran en las playas, lo que provocó la alarma de la población. Ese fue el motivo por el que hubo que acabar retirándolas todas. Llevaban tiempo sin producir. De hecho, en el Intecmar, la ría de Corme está cerrada para el mejillón por toxina desde hace años, por el único motivo de que tras la marea roja no se volvió a enviar ninguna otra muestra, por lo que siguen constando los datos de la última.

El lunes por la tarde, la desaparición del polígono se hizo realidad de forma total cuando el Naveiro fue izado en el muelle de Balarés para ser trasladado en un camión góndola hasta O Grove.

Se trata de un barco auxiliar con matrícula de Vilagarcía de Arousa que fue construido en 1980. Hoy por hoy está anticuado para la labor que debería realizar, por lo que aunque se reactive el polígono de bateas, sería necesario contar con una embarcación más adecuada.

El gerente del polígono, Manuel Meis, tiene la intención de continuar con su proyecto de criar mejillón en la Costa da Morte y está realizando trámites ante la Xunta, pero no es seguro que pueda continuar por la gran inversión que supone y los obstáculos administrativos.

Una instalación polémica desde el primer día

Fue el propio presidente Manuel Fraga el que en el 2000 se desplazó a Corme para anunciar que la acuicultura sería una realidad en la Costa da Morte. Se hizo un convenio con la Universidad de Valencia para que estudiaran los resultados y en octubre de ese año se instalaron los innovadores sistemas de cultivo de mejillón, que debían resistir los embates del mar.

Iba a salir la primera cosecha cuando el fuel del Prestige paralizó la extracción en el 2002. Después hubo que sacar el chapapote del fondo y más tarde, cuando ya tenían una partida para vender a Italia, un enorme temporal los dejó sin cosecha. A eso se le añaden las quejas de los marineros y las disputas por las acciones de la sociedad.