El tornado también llegó hasta Dena

«Empezaron a voar as uralitas e vin a tromba, era como nas películas», relata un operario

Un tornado destruye el almacén de una fábrica en Dena Un tornado destruye el almacén de una fábrica en Dena
M. ALFONSO
PONTEVEDRA, AROUSA / LA VOZ

Un rastro de destrucción. Puede sonar a tópico, pero no habría otra forma de describir mejor la acción del tornado por las parroquias de Noalla y Vilalonga, en Sanxenxo, y por la de Dena, en Meaño. En su recorrido dejó miles de tejas por los suelos, destrozó casas, tiró hórreos, derribó árboles y dejó, también, numerosas historias personales.

En Forjas del Salnés, una empresa que se dedica a la construcción de bateas en Dena, no daban crédito. «Foi visto e non visto. Empezaron a voar as uralitas e, por un burato, vin o tornado. Era un culebrín, coma nas películas», explica uno de los operarios. «Os restos chegaron a máis de 200 metros», añadió Rodrigo Méndez, portavoz de la firma. Además del tejado, el viento destrozó por completo un almacén.

A varios kilómetros, en la nave de Stoneight, Juan Carballa, el administrador, lo relata así: «Caeu unha tormenta eléctrica e cortámola luz e ao entrar na oficina, sentimos un vento enorme, e xa vimos moverse os coches e voar os piñeiros». A la nave le arrancó la mitad de la cubierta.

Su historia es similar a la de Mónica Soutullo, una vecina de O Freixo, en Vilalonga, que estaba tomando un café. Describe así lo sucedido: «Púxose escuro todo o ceo, e de repente, todo volveuse roxo, porque estaban voando as tellas enriba nosa», recuerda. José Ángel García es uno de dos obreros que se refugiaron en una casa. «Empezou a soprar forte e xa comezou a voar todo. Era tan forte o vento que xa non sabíamos por onde escapar».

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