Mucha calma y distancia para afrontar el curso más difícil en el conservatorio de Cambados

Las clases arrancarán el lunes con una matrícula similar a la del año pasado


cambados / la voz

El conservatorio y la escuela de música municipales de Cambados han decidido dar un paso adelante y retomar las clases presenciales a partir de este lunes. Será un curso muy distinto a los anteriores debido a las restricciones que impone el protocolo derivado de la pandemia, que ocupa treinta folios. Ayer y hoy la dirección del centro ha convocado a los tutores de los alumnos para explicarles pormenorizadamente lo que implica este documento y pedirles su colaboración para el cumplimiento del mismo. Entre los requisitos establecidos figura que los padres no podrán acceder al interior de las instalaciones y los alumnos solo podrán hacerlo con mascarilla, previa desinfección del calzado y de manos, toma de temperatura y tras rellenar un formulario indicando si padece algún síntoma como fiebre, tos, pérdida de olfato y gusto y si tuvo contacto con un posible contagiado.

A partir de ahí, como ocurre en los colegios, los alumnos deberán transitar por los itinerarios señalizados en el suelo y ocupar el espacio que se le asignará en cada aula, que tendrán un aforo máximo de doce personas -con una única excepción de una clase de trece-. En los pasillos se guardará una distancia mínima de dos metros y en las aulas será de tres metros para clases de instrumento, dos metros para música en movimiento distribuidos en cuadrados y 1,5 para las clases colectivas. Además, se han instalado mamparas para separar al alumnado del profesor, un sistema de protección que se hace más necesario en las clases de instrumento de viento como la trompeta o el clarinete.

Aunque habrá una persona dedicada a la limpieza del recinto durante el horario lectivo (de 15 a 22 horas), el director Daniel Figueira ya avanza que será necesaria la colaboración de todos, pues alumnos y profesores tendrán que desinfectar sus propias sillas e instrumentos al terminar cada clase, una tarea que deberá ser especialmente minuciosa en el caso del piano, el más demandado, con 40 alumnos.

En contra de lo que podría preverse, este curso no se ha producido una reducción significativa de la matrícula, que se mantiene entre 170 y 180 alumnos a la espera de cerrar el plazo de solicitud de plaza, según informa la dirección.

La aplicación del protocolo covid-19 afectará, inevitablemente, a la marcha de las clases, que tendrán que acortarse en unos minutos para garantizar el cumplimiento de las medidas de seguridad. La máxima es «calma e distancia», apunta Figueira, con el fin de que no se produzcan aglomeraciones a las horas de entrada y salida.

El conservatorio ha designado un equipo coordinador de covid, formado por el propio director y dos profesores, que se encargará de velar por que no se produzcan contagios en el centro. En caso de que se detecte un positivo, la clase implicada será aislada durante catorce días y los alumnos deberán seguir las enseñanzas de forma telemática, tal y como se hizo durante el confinamiento. Si el brote se extendiese a tres miembros de la comunidad educativa se procedería al cierre de las instalaciones.

Daniel Figueira confía en que las medidas que se van a implementar sean suficientes para evitar que se produzcan brotes, de modo que, aunque haya alguien infectado por coronavirus y no tenga síntomas ni sea consciente de ser portador, no se produzcan los temidos contagios. En el peor de los casos, el centro está preparado para seguir su programa lectivo a través de clases virtuales, como ya se demostró durante los meses de marzo, abril y mayo, con buenos resultados, según afirma el director.

El personal del conservatorio lleva más de un mes preparando el inicio del curso con la colaboración del Concello de Cambados, que hasta la fecha ha sido total, según Figueira. Ahora, una vez instaladas las mamparas y la cartelería y hecha la nueva distribución de espacios, lo que más le preocupa es qué solución se dará a alumnos y padres en cuanto empiece a llover y tengan que esperar en la plaza de A Xuventude -donde no hay lugar para resguardarse- y como se va a paliar el frío en el interior del conservatorio durante el invierno, teniendo en cuenta que será necesario ventilar las aulas con asiduidad.

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