La borrasca Ingrid azota Arousa: «Se a casa non chega a ser de pedra non o contamos»
AROUSA
Un eucalipto centenario se desploma sobre una vivienda en Barrantes y hunde su tejado mientras sus dos habitantes dormían en su interior
23 ene 2026 . Actualizado a las 21:16 h.Más allá de sostener una pujante bodega, el Pazo de Barrantes, ubicado en el corazón de O Salnés, posee una magnífica plantación de eucaliptos ornamentales que desde finales del siglo XIX flanquean un camino de particular belleza. Se trata de ejemplares protegidos frente a la mano del hombre, aunque no de los efectos del viento. En la madrugada de este viernes, hacia las seis de la mañana, uno de ellos se desplomó sobre una vivienda inmediata a la finca, derribado por el paso de la borrasca Ingrid. La estructura de la edificación aguantó el impacto, pero no su tejado, que se hundió mientras sus dos habitantes dormían en el interior de la casa. «Se non chega a ser de pedra non o contamos. Se fose de ladrillo seguro que se viña abaixo enteira», reconoce con el susto todavía en el cuerpo Araceli Barral, quien vive en ella junto con su hijo Manuel, que este sábado cumplirá 24 años. Ninguno ha resultado herido, «que é o que de verdade importa».
Un simple vistazo basta para calcular que los daños son cuantiosos e importantes. Pese a que la vivienda se sostuvo, la placa de hormigón parece tocada por un golpe descomunal que, obviamente, hizo saltar de la cama, estremecidos, a Manuel y a Araceli. «Foi terrible, pero polo menos non caeu sobre ningunha das nosas habitacións», explica la propietaria de la vivienda, ubicada en la parroquia que da nombre al pazo, Barrantes, en el municipio de Ribadumia. La chimenea calefactora que proporciona calor a la casa no corrió la misma suerte. Está destrozada. Algo que, unido al enorme boquete abierto en su tejado, complica la posibilidad de que madre e hijo continúen haciendo vida en ella mientras no se reparen los graves desperfectos que ha causado la caída del eucalipto. De momento, la idea es instalar una lona que impida la filtración de la lluvia y unos radiadores como fuente de calefacción improvisada. «Os meus pais viven moi preto e poderiamos ir con eles, pero se é posible queremos quedar na casa, porque ademais temos un canciño e un gato que hai que coidar», apunta Araceli.
Desde el primer momento, asegura la dueña de la vivienda, los responsables de Pazo de Barrantes se pusieron a su disposición. Al margen de hacerse cargo de las reparaciones, garantizan que sufragarán los gastos de un hotel y cualquier necesidad que le pueda surgir a la familia de Araceli a raíz de este accidente. Esta reconoce que la bodega cuida los eucaliptos centenarios. Hace veinte años, llegó a talar otros ejemplares menores que habían dado lugar a problemas por caída de ramas. «E sabemos que están protexidos, pero o que está claro é que hai que buscar unha solución, porque cun temporal coma este pode volver suceder e nós non podemos vivir cunha ameaza así», razona la mujer. Por lo pronto, como primer paso, los peritos de su compañía aseguradora visitarán Barrantes el lunes.