Xoán Allegue, presidente de la cooperativa Martín Códax: «Cal é o mellor viño? O que a cada un máis lle guste»

Sara Dorado CAMBADOS / LA VOZ

AROUSA

Xoán Allegue le pide al 2026 que la cooperativa continúe creciendo; ya está presente en medio centenar de países
Xoán Allegue le pide al 2026 que la cooperativa continúe creciendo; ya está presente en medio centenar de países MONICA IRAGO

La bodega cierra el 2025 en uno de sus momentos más dulces, celebrando sus cuarenta años de vida

04 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Es difícil resumir cuatro décadas de trabajo en unas pocas lineas. La cooperativa Martín Códax despide un 2025 dulce, cargado de reconocimientos, entre ellos el Premio Cultura Galega, celebrando sus 40 años de historia y con muchos retos por delante pero manteniendo intacto su valor más sagrado: el amor por la viña. Al frente de esta gran familia conformada por 300 socios y unos 160 trabajadores directos, está Xoán Allegue, el presidente de la cooperativa: «Unha empresa non debe ser personalista, e menos esta. É a esencia de Martín Códax, que é o resultado do traballo e o esforzo colectivo», reflexiona.

Son dos conceptos que no deja de repetir: el valor de su gente y la fuerza de su unión. «A propia bodega, que naceu en 1985, fíxoo precisamente con esa vocación, a de aportar algo máis. Xa a elección do nome pódenos dar pistas», comenta. Porque fue «atrevida no seu momento», una época en la que lo natural era elegir «nomes de baróns, de condados, de pazos… aquí seguimos un camiño diferente: o de poñer en valor as nosas raíces, o que somos».

Cosa de familia

Una pasión genuina que habla del amor por el vino. ¿Qué mas prueba de ello que la propia historia de Allegue? Natural de Mugardos, localidad de tradición marinera, el vínculo que tenía con el campo venía de casa de sus abuelos: «Vivían na zona de Betanzos e tiñan unha explotación gandeira … sempre sentín interese», comenta. No pensó acabar en Cambados. Estudió filología y su futuro parecía estar ligado a la docencia: «Había bastante traballo, non creas, pero a verdade é tan sinxela como que namorei», comenta entre risas. Se casó y se vino para la zona, donde su suegro fue uno de los socios fundadores: «Profesionalizamos a explotación, o meu sogro xubilou e eu tomei o relevo. Agora somos principalmente catro: os meus cuñados, a miña muller e eu mesmo». Allegue añade, con un toque de orgullo, que ya hay una nueva generación por detrás: «O meu sobriño, que ten 27 anos», dice.

Allegue, con ocho años; su pasión por el campo está vinculada directamente a sus abuelos, que tenían una explotación en Betanzos
Allegue, con ocho años; su pasión por el campo está vinculada directamente a sus abuelos, que tenían una explotación en Betanzos

Reconoce que en este largo camino hubo cambios, se modernizó la forma de trabajar, algo que considera positivo y los hizo llegar hasta donde están: presentes en prácticamente todo el territorio gallego y exportando a más de cincuenta países del mundo, que se dice pronto. El presidente de la cooperativa hace especial hincapié en hablar de su equipo y señala que «soubemos profesionalizar a xestión, dende un principio entendeuse a importancia de escoitar aos expertos». Son esos profesionales los que conocen y entienden las tendencias del mercado, una ciencia cambiante: «Estamos moi felices porque pechamos un moi bo ano», señala.

Un enólogo en cada hogar

El albariño es hoy un vino referente en el sector, rompiendo por el camino el falso elitismo que a veces parece rodear ese mundo. En una tierra donde «en cada casa hai un viticultor», Allegue aboga por la naturalidad: «Non pode verse como algo alleo, como que hai que ser moi entendido para tomar un viño», apunta. Las bodegas tienen que adaptarse a los nuevos tipos de consumidores: «Se me preguntan, cal é o mellor viño, eu digo que o que a cada un máis lle guste».

Por el momento, han dado con la tecla: no todas las bodegas pueden presumir de cuarenta años de legado. Con un futuro brillante por delante, el 2026 viene cargado de ilusión, apoyados en una vendimia que fue «excepcional», eso sí, siempre con los pies en la tierra: «A día 1 de xaneiro temos cero botellas vendidas», dice entre risas, «é a realidade de cada ano e agora temos que traballar duro para cambialo», comenta. Porque para Xoán, este proyecto es como una planta: «Hai que regala todos os días para que siga dando calidade», cierra.