El retratista de mascotas

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Luis FeijooEL FOTOGASTRO

Cuando su familia adoptó a Indi, este especialista en fotografía gastronómica descubrió un nuevo género: captar en una imagen la esencia de los animales

14 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Luis Feijóo es uno de esos gallegos que nacieron en Argentina. Allá vivió sus primeros años, pero hace ya casi dos décadas que echó raíces en Arousa, la tierra de su familia. Aquí dio rienda suelta a su creatividad en la cocina: trabajó en el sector de la hostelería durante un tiempo, hasta que la familia creció. «Cuando nacieron mis hijos, decidí buscar una alternativa distinta, porque la hostelería es muy dura», cuenta. Entonces puso el foco en los platos ya elaborados: se convirtió en fotógrafo gastronómico, uniendo así dos de sus grandes pasiones. Entonces, sus hijos volvieron a ser motores del cambio. «En 2018 querían adoptar un perro. Empezamos a mirar a través de la redes sociales, en las páginas de los refugios. Me llamó la atención que las fotos eran muy malas, muy feas, no eran bonitas», cuenta Luis. Esa idea se quedó en su cabeza, como una semilla recién plantada. Luego, cuando a casa llegó Indi y él comenzó a hacerle fotos, aquella idea fue creciendo. ¿Por qué no hacer fotografías de animales? «Poco a poco me fui metiendo en el tema y acabé contactando con el mejor fotógrafo de perros de España. El tema de fotos lo dominaba, pero el de perros no. Necesitaba aprender». Y a aprender dedicó su tiempo, hasta que en 2019, poco antes de la aparición del covid, alquiló un local en Carril para montar el primer estudio de fotografía centrado en mascotas.

El covid ralentizó sus planes, claro. Entre otras cosas, porque la demanda del fotógrafo Luis Feijóo especializado en gastronomía se disparó en aquellos momentos en los que la hostelería se tenía que volcar en las redes sociales y en Internet. Pero el nacimiento del estudio Zootógrafo era ya algo imparable. Y ahí está hoy.

«A alguna gente le sorprende la idea. Es algo nuevo, y a la gente le cuesta dar el paso. Eso sí, muchos de los clientes que he tenido han repetido o le han regalado la experiencia a amigos y familiares. Y eso es una buena señal», cuenta Luis. Apunta que hacer retratos a mascotas tiene sus secretos. Él, por ejemplo, ha tenido que hacer una importante inversión en tecnología fotográfica para poder sacar el mayor partido a sus modelos de cuatro patas. Flashes de alta velocidad, objetivos, ciclogramas, fondos de diversos colores... Pero ni siquiera los mejores pertrechos fotográficos garantizarían una buena foto si no hubiese un ingrediente extra en el trabajo de Luis: el tiempo. «Una sesión es larga, suele durar sobre dos horas». Y es que con los animales —ha fotografiado muchos perros, bastantes gatos, hasta algunas águilas— no se pueden forzar las cosas. «Hay que adaptarse y respetar sus ritmos. Esto no es como cuando nos vamos a hacer una foto de carné, que te sientas, te hacen cuatro disparos y listo. ¡Son perros!», dice Luis.

Cuando un nuevo modelo llega al estudio, se le deja husmear a gusto, investigar el nuevo escenario. Es él el que decide cuando puede empezar la sesión, con Luis «tirado en el piso, y siempre a distancia. Yo no invado su espacio, si se acerca es él quien lo hace», explica. Tomándose su tiempo, ayudándoles a perderle el miedo a los flashes, animándolos con juguetes y utilizando las ventajas que ofrece la tecnología con sabiduría y naturalidad, sin estridencias, Luis suele hacer unas doscientas fotos de cada uno de sus modelos. En sus fotos, dice, no suele utilizar atrezo: nada de sombreros y de artilugios que incomoden al animal. Nada que lo haga sentir incómodo. De hecho, son ellos los que marcan el final de la sesión. «Se nota cuando ya se han cansado», explica Luis.

Entre la gran marea de fotos tomadas en el estudio, los clientes humanos de Luis pueden optar entre dos formatos de entrega: el de la mini sesión, que por 55 euros les permite llevarse las tres fotos que elijan (y fotos extras por doce euros cada una); y la sesión, que permite llevase seis fotos por 85 euros (más nueve euros por cada foto extra). Son precios, explica el autor, asequibles, que convierten estas fotos en un lujo al alcance de casi todo el mundo.