Cómo conjugar el verbo conciliar

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

ADRIÁN BAÚLDE

La Academia Elisa es mucho más que un centro para recibir clases de refuerzo; este año ofrecerá plan madruga y un servicio de acogida de niños por la tarde

13 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La conciliación siempre ha sido una asignatura pendiente. Un juego de frágiles equilibrios, de horarios apurados, de carreras de ida y vuelta. Muchas familias lograban encajar las piezas de sus complejas agendas echando mano de los abuelos, hombres y mujeres con el superpoder de sacar las castañas del fuego cuando es necesario. Pero con la llegada del covid-19 todo se ha complicado, aún, un poco más: en muchos casos, los abuelos han quedado fuera del juego de la conciliación; las actividades extraescolares se han caído de los programas de las AMPA, y ante muchas familias se abre un horizonte incierto que se sustancia en una inquietante pregunta: ¿Qué hacemos con los niños?.

La cuestión es, en sí misma, una tragedia. El problema, peliagudo. Consciente de él, Elisa Estévez, la fundadora de la Academia Elisa, ha decidido tomar la iniciativa, y este año ha puesto en marcha un nuevo servicio de conciliación. Consistirá este en abrir sus instalaciones bien temprano, para que los padres que tienen que irse a trabajar antes de que sus retoños comiencen las clases, tengan un lugar en el que dejarlos. Allí pasarán el rato acompañados por monitores profesionales -«titulados y contratados», enfatiza Elisa- hasta la hora del cole, hasta donde serán acompañados por quienes estén a su cargo. Si el problema horario es por la tarde, el protocolo será el mismo: se recogerá a los niños a la salida del comedor escolar, se los conducirá a las instalaciones de la academia, y allí pasarán una tarde en la que se combinarán los trabajos de refuerzo educativo con juegos y tiempo para el necesario ocio infantil.

Todo eso se hará «siguiendo protocolos covid muy estrictos», según explica Elisa Estévez. La toma de temperatura, el uso de mascarilla, la limpieza constante de manos, la desinfección de instalaciones y la distancia de seguridad son elementos a los que los monitores ya están acostumbrados: durante todo el verano han estado al frente de una ludoteca que ha dejado buen sabor de boca tanto a los usuarios como a los responsables de su gestión. Fue el buen resultado de esa experiencia, y todo el conocimiento acumulado en los años que llevan gestionando el plan madruga en el colegio Anexo-A Lomba, lo que ha llevado a Elisa a ofertar un servicio que considera «muy necesario» en estos momentos.

Actividades variadas

Durante el verano, explica la responsable de la academia, es relativamente más sencillo gestionar el tiempo de los niños. En el parque de Matosinhos, situado a un tiro de piedra de las nuevas instalaciones de la academia, se desarrollaron juegos y talleres durante los meses de estío. En invierno, el clima obligará a pasar muchas horas a cubierto. Pero eso no tiene porqué ser un problema: en la academia, los rapaces podrán sacar partido al tiempo. Por un lado, con actividades de refuerzo escolar que buena falta hacen tras el abrupto final del curso pasado: «Los niños han olvidado muchos contenidos», señala Elisa. Pero como no todo va a ser estudiar, porque el ocio es un elemento fundamental en el desarrollo de los niños y los adolescentes, se realizarán también otras actividades destinadas a estimular su imaginación y afinar sus habilidades.

Lectura, sesiones de cuenta cuentos, proyecciones de películas, juegos de mesa... Son muchas las alternativas que manejan desde la academia para llenar de contenido las tardes de invierno, para espantar la monotonía de lluvia tras los cristales de la que hablaba el poeta...