De pequeñas jugaban a hacer joyas con las conchas que encontraban en las playas; ahora han puesto en marcha Chislara, un taller donde todo se hace con mimo
02 sep 2020 . Actualizado a las 23:47 h.Lo de Laura Silva y Raquel Quinzán es un sueño de la niñez que se hizo realidad con el paso de los años. Su amistad se remonta a la infancia, cuando jugaban por Vilagarcía a que las conchas que recogían en la playa, y que luego pintaban y regalaban por la calle, un día serían joyas de las de verdad.
Como cuando empiezas a crecer y dejas los sueños de lado, estas dos jóvenes tomaron caminos distintos. Mientras Laura Silva se iniciaba en el mundo del derecho, Raquel Quinzán se decidió por el diseño de moda. Ahora, fruto de seguir cultivando su amistad a pesar de las distancias, han decidido emprender un camino juntas que por lo de ahora, está sembrado de rosas.
Chislara_jewelry no es solo una marca de joyas, es su apuesta, su proyecto personal y completa un ciclo que comenzaron siendo niñas y rematan siendo mujeres. «La idea surgió un poco como un juego o una broma», cuentan, y continúan: «Estábamos un día en la playa, jugando con las conchas en la orilla y le dije a Laura que sería un buen material de trabajo, que podíamos hacer bisutería con conchas», relata Raquel. Y así, a finales de junio nació su marca: «El nombre de la marca viene de lejos. Cuando éramos pequeñas pensábamos que si algún día teníamos una marca tendría que llamarse «Chislara», que es una mezcla entre la palabra cheesecake -que suponemos sería su pastel favorito- y parte de nuestro nombre», comenta Laura Silva.
Al igual que cualquier emprendedor, estas chicas hicieron su primera inversión, compraron las herramientas y los materiales de trabajo y se pusieron mano a mano en su taller de A Illa a crear collares, pendientes, pulseras y anillos donde las protagonistas siempre son las conchas: «Nuestra idea es transmitir la esencia de Galicia a través del tema de las conchas y de las piedras que utilizamos», explican, y aunque reconocen que hasta ahora trabajaban en la creación de bisutería, tienen tanto éxito que piensan dar un paso más, y dar un impulso a la marca utilizando materiales de mayor calidad, como cadenas de oro y plata. «Son joyas para todos los públicos y para cualquier edad, nos escriben desde niñas hasta madres», explica Raquel.
Las chicas llevan a cabo un auténtico trabajo en equipo. Mientras que Laura Silva es la encargada de hacer los pedidos de material, del embalaje del producto y de la parte más logística de la empresa, Raquel Silva se encarga del diseño de producto y de gestionar las redes sociales, el escaparate ideal para «Chislara_jewelry». Los comienzos siempre son duros, así que las jóvenes confiesan que cuentan con alguna que otra ayuda, como la madre de Raquel que de vez en cuando se une al taller de creación, o el novio de Laura, que les ayuda con la recolección de conchas para los diseños. Y es que, como buenas autónomas, Laura y Raquel no tienen un horario fijo. «Podemos estar por la mañana o hay días que nos quedamos hasta las dos de la madrugada trabajando, depende de los pedidos».
Las chicas atienden las peticiones vía Instagram, aunque a partir de septiembre lo hará también a través de la web de la marca, que por lo de ahora solo sirve como catálogo.
Trabajando ya a pleno rendimiento en preparación de la colección del próximo invierno
Lo que surgió como una idea de verano, lo que podría ser únicamente un espejismo estival, se quedará en las vidas de Laura y de Raquel durante mucho más tiempo. ¿Quién sabe cuánto?. Ellas lo tienen muy claro. Tanto, que ya llevan tiempo trabajando en una colección pensada, diseñada y elaborada con la mente puesta en los fríos y lluviosos meses del invierno. Aunque se nieguen en redondo a dar pistas sobre las líneas maestras de los diseños que sacarán pronto a la luz, sí nos hablan de los materiales, que irán desde el oro y la plata tradicionales, hasta el Swarovski, el nácar y el ágata.
Laura y Raquel nos cuentan que los diseños que tienen a la venta no son para nada cerrados: están dispuestas a adaptarse y a adaptar también sus diseños a las necesidades y los gustos del público. «Aunque nosotras tengamos un modelo determinado de un producto nos adaptamos a las peticiones de cada persona en cuanto a color, largo, tamaño...», cuentan. Además no paran de reinventarse. ¿Aún hay quien piensa que la mascarilla no es ya un complemento de moda? Que se lo digan a Chislara, donde han creado sus propios diseños de cuelga-mascarillas, una cadena similar a la que se usa para llevar unas gafas al cuello.
¿Y para los chicos? Pues, aunque ahora hay que apostar por lo unisex, las artistas confiesan que, tras muchas peticiones y casi por aclamación popular, van a lanzar hasta tres modelos diferentes de pulseras pensadas para las muñecas de los hombres.
Este invierno será movido para las chicas y su marca, ya que intentarán dar el salto a las joyerías, con las que ya se encuentran en negociación.