Las obras de retirada del elemento comenzaron en febrero del 2015 y desde entonces está desmontado
23 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El obelisco va camino de convertirse en El Escorial. Comenzó casi como una anécdota, poco más que un trabajo de chapa y pintura para un elemento al que los años le pasaban factura, pero la proximidad de las elecciones municipales y las extrañas decisiones de unos y otros han hecho que, un año después, la pieza sigue entre talleres y que no se sepa cuando se va a instalar en su nuevo lugar.
La culpa de todo la tuvo la fuente luminosa -hoy también desaparecida y hecha añicos, por cierto- que desplazó del lugar que venía ocupando a la escultura de buen porte y coronada por un reloj que debe ser de la misma escuela que el que luce en Ravella y que solo acertaba la hora un par de veces al día. Decidieron los que entonces mandaban en la ciudad que lo que molaban eran las luces y el agua y que el obelisco, a la plaza de la Constitución.
Y allí estuvo muchos años. Hasta que en el tramo final de su mandato, Tomás Fole decidió que había llegado el momento de restituir la pieza -de paso que tenía que ser desmontada por operarios de la Escola de Canteiros para su restauración- a su lugar original. Y estalló la polémica.
El agujero en la plaza
En una ciudad que tiene una gran habilidad para enredarse en polémicas importantes, pero también en muchas inanes, el obelisco triunfó. Es cierto que ayudaron las circunstancias. Tomás Fole, alineado desde el principio con quienes defendían el regreso de la pieza a la plaza de Galicia, utilizó sus últimos días en Ravella para agilizarla al máximo. Operarios municipales se plantaron un día, con la campaña de las municipales en todo su esplendor, en la plaza de Galicia con la decisión, consumada, de realizar el hueco necesario para colocar allí el obelisco. Y lo hicieron, cierto es, aunque el anterior alcalde no pudo dejarlo allí como legado. Las obras de reparación no estuvieron terminadas a tiempo. El agujero allí siguió hasta que el equipo de gobierno de Alberto Varela decidió que era un peligro algo así en plena plaza de Galicia y con la Festa da Auga a punto de estallar. Así que aquí cemento y después gloria.
Porque paz no hubo. Lo que hubo fue relevo en el gobierno municipal. El obelisco seguía despiezado en Poio pero tocaba decidir dónde se iba a colocar. El PSOE ya había anunciado que sus intenciones distaban mucho de que la pieza regresara a la plaza de Galicia pero no había anunciado dónde querría ubicarlo. Se celebraron un par de reuniones entre miembros de la Asociación pola Defensa do Patrimonio con miembros del grupo de gobierno y técnicos municipales y allí fue donde se anunció la decisión que había tomado el equipo de Alberto Varela: el obelisco se instalará en la calle Rey Daviña. A unos metros de su entrada, más o menos. La decisión no gustó en absoluto a los partidarios de que regresara a la Plaza de Galicia. En el momento en el que se anunció que se colocaría en su nueva ubicación -allá por el mes de noviembre- se aseguró desde Ravella que la instalación se realizaría «de manera inminente». Y, desde entonces, sin más novedades.
doce meses de polémica
Allá por el mes de noviembre, Ravella anunció que se colocaría «de manera inminente»
Recogida de firmas en Change.org para que la pieza regrese a la plaza de Galicia
«La decisión salomónica del Concello de colocar el Obelisco en la calle Rey Daviña es un disparate de tal magnitud que ha indignado a muchísimos vilagarcianos. Aunque se ha solicitado por «registro» que la decisión sobre su colocación sea llevada a Pleno para que los distintos partidos políticos voten democráticamente la colocación del monumento y se coloque este donde lo diga la mayoría». Así reza la petición de recogida de firmas que hace un par de meses lanzó la Asociación pola Defensa do Patrimonio en la plataforma Change.org.
El objetivo de quienes optaron por este medio para poner un megáfono a sus reivindicaciones era conseguir al menos un centenar de firmas de apoyo a su reivindicación. A día de ayer, sin embargo, eran solamente 35 las personas que habían expresado su solidaridad a la iniciativa.
A la espera del personal
Entre tanto, y a la espera de que la concejalía de Obras cuente con el personal suficiente para acometer la operación, el obelisco sigue almacenado en la Escuela de Canteiros de Poio -al menos ese era su último destino desconocido- una vez que la carcasa del reloj, que era el inconveniente técnico que había retrasado todavía más su puesta a punto, ya estuviera sellada y convenientemente reparada.