Obtiene la tutoría de su madre y no puede ni acercarse a ella

s. luaña vilagarcía / la voz

AROUSA

Impotencia, desesperación y un nada disimulado enfado; eso es lo que sienten Ramón Romero y su familia, que hace meses que consiguieron la tutoría de su madre y sin embargo no pueden ni acercarse a ella. No lo permite otro hijo con el que vive la anciana, y aunque Ramón Romero tiene la justicia de su parte, nadie le hace caso, porque ya ha denunciado los hechos ante la policía y en el juzgado y las cosas siguen igual.

La batalla judicial empezó hace un año. El hijo de Herminia Nogueira Cores entendía que su madre no estaba bien atendida y reclamó en el juzgado que se le nombrase tutor de la mujer. Empezó entonces un calvario en el que la familia ha tenido que luchar contra viento y marea, porque incluso para que la madre acudiese a un juzgado para ser examinada por los forenses, tuvo que hacerse a la fuerza, con la oposición del hijo que la cuidaba y de otra hija que iba todos los días por la casa.

De todo ello queda constancia en los archivos judiciales, donde consta que el hijo con el que vivía la supuesta incapacitada no permitió a los agentes el traslado de su madre a las dependencias judiciales, «negándose a identificarse y a decir el estado de salud de su madre». Y no fue esa la última vez; de hecho, la policía tuvo que presentarse en más de una ocasión en el domicilio, llegando incluso a inmovilizar al hijo para poder llevar a cabo el traslado que permitió por fin a los forenses determinar que la madre padecía la enfermedad del Alzhéimer y que, por lo tanto, no se valía por sí misma.

Por fin, en el mes de julio se celebró la vista y en la sentencia se nombró tutor de su madre a Ramón Romero Cores, «con las obligaciones previstas en la ley de hacer inventario de los bienes del tutelado tras la aceptación del cargo y rendir cuenta anual al juez de la administración y situación del tutelado».

Y esa era la intención de Ramón y de su familia, pero han pasado más de tres meses y no pudo ser, porque los familiares que viven con la anciana siguen sin permitirles la entrada. Y pesar de que han acudido de nuevo a los juzgados y a la policía, nadie hace nada, y están desesperados. «Los agentes van a la casa, pero no les dejan entrar, y dicen que sin una orden judicial no pueden hacerlo», asegura la familia. En el juzgado ya se han presentado varios escritos, pero sin respuesta. Y lo que es más grave, desde que Ramón Cores es el tutor, no le fue posible hacer un seguimiento del estado de salud de su madre, que ni siquiera va a las revisiones médicas.