La tensión crece a la sombra de Cortegada, alentada por el renacer del espíritu de Lazareto y la proximidad de las elecciones en el pósito
01 feb 2014 . Actualizado a las 06:56 h.Para moverse por el mar de Carril hace falta un mapa. Una carta marina que marque filias y fobias, que apunte corrientes subterráneas entre mariscadores legales y furtivos, y que señale, también, las fallas que separan los intereses de todos los colectivos que confluyen en el entorno de Cortegada. Todas esas líneas de tensión, más o menos soterradas, salieron a la superficie el jueves. Un operativo contra el furtivismo desató la ira de parquistas que se sintieron agredidos, de furtivos que denunciaban el acoso al que son sometidos y de un grupo de mariscadoras legales que abanderan el espíritu de Lazareto, aquel colectivo que se creó hace años para reclamar más pérmex de marisqueo en Carril.
Nació Lazareto de un grupo de vecinos que decidió buscarse la vida en el mar, convencidos de que en él había sitio para muchos más mariscadores de los que estaban asociados a la cofradía. El colectivo se gestó cuando en la Xunta gobernaba el bipartito, y ganó su batalla tiempo después, cuando el responsable de Mar en el departamento autonómico era ya Juan Maneiro. Bibiana Vidal, una de las portavoces de Lazareto, recuerda que ella y sus compañeras entraron en la agrupación hace 14 meses. No han ganado mucho dinero, pero siguen pensando que es necesario abrir el mar a más gente. Por eso pelearon para ampliar de cinco a once los pérmex que se concederán este año. «Ojalá fueran más», señala.
Ayer, en A Fangueira
Bibiana fue una de las mariscadoras legales que ayer compartió horas de trabajo con al menos diez furtivos que emplearon la mañana en el banco de A Fangueira. «No me gusta la palabra ?furtivos?. Son personas que no tienen un permiso para faenar y que van a mariscar, pero a zonas en las que no molestan a nadie», dice. Salvador Ribadomar, autoproclamado portavoz de ese colectivo, recalcaba esa idea. «Técnicamente somos furtivos, pero é un furtivismo de subsistencia. O que non é normal é que haxa zonas nas que está morrendo o marisco porque ninguén o saca, mentres hai sesenta rapaces de Carril, con familia, que non teñen nin para comer, nin para comprarlle os Reis aos fillos».
Dice Ribadomar que los mariscadores ilegales están siendo acosados por los servicios de control. Y que el despliegue policial que los mantiene lejos del mar se ha desatado por culpa del presidente de la agrupación de parquistas y la directiva de la agrupación de marisqueo a flote. Unos personajes «aos que todo Carril coñece».
Ese es un argumento de ida y vuelta. Pilar Acosta, la presidenta de a flote, fue ayer contundente. «Yo lo que vigilo son las zonas que me dan de comer legalmente a mí y a todos los socios de mi agrupación», indicó. Si los furtivos faenasen en zonas que no explota nadie, los observaría con la misma indulgencia que muchos otros en Carril. «Mientras trabajen en esos lugares no molestan ni andan a robar», murmuran muchas voces por lo bajo. Pero lo cierto es que, en el mar, los límites son difusos y «a veces sembramos zonas y a los dos días ya no queda nada porque fueron los furtivos a robarnos». Pone por ejemplo lo ocurrido en las islas con un grupo de ilegales que trabajaban con el sacho. «Los dejamos estar siempre que no permitiesen que fuese gente con ganchas, porque podían entrar en nuestra zona. Pero no hicieron caso». De todas formas, señala Pilar, «lo de la necesidad que pasa esa gente es muy relativo». Y ahora es ella la que recuerda que, «efectivamente, en Carril nos conocemos todos».
También José Luis Villanueva es consciente de que la localidad es un pañuelo. Y por eso, se siente capaz de distinguir entre dos tipos de furtivos: «Os que queren traballar legalmente, que teñen toda a nosa solidaridade» y aquellos otros, entre los que coloca a muchos de los manifestantes del jueves, que «son furtivos ocasionais, que tanto lles da ir a zonas que non traballa ninguén coma ir aos parques». En cualquier caso, unos y otros «están engordando á xente que realmente está sacando beneficio» del negocio del furtivismo.