Su mal estado provocaba que el viento arrastrase huesos hasta la playa
08 ene 2014 . Actualizado a las 06:56 h.Una valla metálica y tres carteles se encargan de informar al visitante que encima de la playa de O Carreiro, en O Grove, hay algo más que unas piedras abandonadas. Aunque, en realidad, este yacimiento arqueológico ha sido tratado históricamente como lo que parece a simple vista, un grupo de piedras sin más sentido. Al rescate de esta famosa necrópolis ha llegado el equipo arqueológico de la Diputación de Pontevedra. Desde principios de mes, los operarios han comenzado con la limpieza del entorno y se han encontrado con unos restos en muy mal estado de conservación.
«Tengo que decir que el yacimiento está muy hecho polvo, pero no tanto como yo había pensado», explica Rafael Rodríguez, arqueólogo de la entidad provincial. La limpieza de la vegetación ha dejado al descubierto las antiguas estructuras y algunas tumbas. Piezas que, en algunos casos, han quedado dañadas por el abandono que han sufrido durante los últimos años. «Las tumbas se protegieron con unas cajas de madera, que se pudrieron a causa de la vegetación», argumenta.
Limpiar las malas hierbas fue la primera tarea que han llevado a cabo los técnicos que trabajan en la zona. «Encontramos incluso un pino que estaba creciendo entre los restos», añade Rodríguez. Estas han sido, hasta ahora, un gran enemigo para la conservación de los restos. Lo mismo que el viento. Las fuertes rachas que se registran mueven la arena sobre la que se asienta el yacimiento y, con ella, todos los restos que allí hay enterrados desde tiempos inmemoriales.
En la arena
De hecho, añade el arqueólogo provincial, es frecuente encontrarse huesos tirados por el arenal adyacente al yacimiento. Precisamente para evitar esto se colocaron, antaño, unos bloques de piedra de tipo jardinera, que ahora han quedado de nuevo al descubierto tras la limpieza de la maleza de este entorno. El mar, en cambio, ya no supone problemas. «La zona dunar ha vuelto a crecer y protege el yacimiento de la acción del mar», explica Rodríguez.
Por ahora, el equipo de técnicos no ha encontrado nada nuevo. «Se ven restos de las dos villas romanas y de la iglesia, pero eso ya está documentado. No hemos encontrado nada a mayores», explica. Los trabajos de limpieza terminarán después de Reyes. La misión de este equipo consiste, en principio, en limpiar y en poner en valor este entorno, sobre todo, las tumbas y estructuras que todavía se conservan.