Hace solo unos años, las ventas de vino en el exterior eran testimoniales
03 nov 2013 . Actualizado a las 06:52 h.Buscar mercados más allá de las fronteras españolas siempre fue una prioridad para Rías Baixas. Pero los resultados logrados en los últimos ejercicios han sorprendido incluso a los responsables del consello regulador. Hace solo unos años, cuando comenzaron las campañas en el exterior, la denominación aspiraba a exportar el 10 % de su cosecha anualmente. Constituía este, entonces, un objetivo lejano. Hoy, ha quedado totalmente superado. El camino no ha sido fácil y el esfuerzo que ha hecho el sector, explican Ramón Huidobro, gerente del consello, «tiene un valor incalculable».
Los nuevos
Una variedad nueva y blanca. Rías Baixas se lanzó a la conquista del mercado exterior con una variedad hasta entonces desconocida, el albariño, e impronunciable para los extranjeros. Pero es que, además, los suyos eran unos vinos blancos, mucho menos apreciados por los mercados que los tintos por los que ya era conocida España. Las campañas de promoción y formación llevadas a cabo por consello regulador y bodegas han tenido su efecto y hoy el albariño no solo está de moda, sino que son muchos los países que están intentando realizar sus propias plantaciones.
Las dificultades
El minifundio. El tamaño de la denominación siempre supuso un problema para salir más allá de las fronteras españolas. En los primeros años, los bodegueros tuvieron que luchar contra la escasez en las cosechas. Los años de abundancia se abrían mercados que, en años de escasez, apenas se podían atender. A ello hubo que sumarle el minifundio que caracteriza a la denominación y que afecta, también a las bodegas. Disponer de departamentos de exportación propios o participar en ferias internacionales resulta casi imposible para muchas de las empresas arousanas debido a su tamaño. Una traba que, en algunos casos, ha sido superada mediante la asociación de bodegas, como la protagonizada por Terra de Asorei. Un grupo de pequeñas empresas se unieron para elaborar un vinos con destino a exportación. La experiencia, por ahora, es todo un éxito.
La evolución
Más de cinco millones. A finales de los años 90, la denominación de origen exportaba alrededor de medio millón de litros al año. Las cifras de ventas en el exterior fueron creciendo de forma paulatina y, entonces, se incrementaban a razón de unos cien mil litros anuales. Pero este crecimiento sostenido cambió radicalmente a partir de 2003. Aquel fue el primer año que la denominación de origen puso en los mercados exteriores más de un millón de litros de albariño. Desde entonces, el crecimiento se disparó y fue a partir del 2006 cuando los registros comenzaron a acercarse a los actuales. En un solo ejercicio, del 2005 al 2006, la denominación duplicó sus ventas más allá de las fronteras españolas y superó los tres millones de litros. En el 2010 ya se vendía en Estados Unidos y Europa un millón de litros más y, en la última campaña, la denominación ha superado los cinco millones de litros. Una cifra que supone un cuarto de la cosecha y que deja muy atrás ese 10 % al que aspiraba el sector cuando comenzó a buscarse las habichuelas más allá de las fronteras españolas.
El impulso
A golpe de cosecha. Aunque algunas bodegas llevan trabajando en exportación casi desde que se crearon, otras se han mostrado más reacias a dar el paso. Pero cuando la producción experimento un notable crecimiento muchas de las firmas de la denominación no dudaron en lanzarse a la conquista de los mercados exteriores para dar salida a toda su cosecha. Fue a partir de entonces cuando las cifras comenzaron a crecer de forma mucho más ágil. Prueba de ello es que en el 2001 apenas una veintena de bodegas participaban en los planes de exportación. En el 2006, tras haber recogido una cosecha muy abundante, eran ya 63. Actualmente, esta cifra roza el centenar. La situación volvió a repetirse a partir del 2011, cuando la denominación recogió la producción más abundante de toda su historia, superando los cuarenta millones de kilos de uvas. Desde que la crisis económica azota a España, las empresas han encontrado una salvación en los mercados exteriores. Y es que dentro de nuestras fronteras «el mercado está un poco frío», reconocen en el consello.
Los retos
Consolidarse y buscar nuevos huecos. En el consello regulador están satisfechos con las cifras de exportación, pero consideran que no hay que descuidarse. Por eso están ya buscando la forma de incorporar a más bodegas a la exportación, abrir nuevos mercados en países emergentes y consolidar la presencia del albariño donde ya está presente.