En plena campaña de vendimia, Pazo Baión quiso presentar ayer la añada del 2012. «La mejor desde que abrió la bodega», en palabras del enólogo José Hidalgo. Fue, también, una cosecha «corta», puesto que la escasez de uva hizo que solo se hayan producido unas 40.000 botellas de un vino «muy equilibrado, perfumado, con un carácter muy notable a albariño».
El Pazo Baión 2012 es un vino «de pago, de pazo, de finca, y eso le da un carácter muy especial». Las particularidades de los viñedos, situados a cierta distancia del mar, le dan un vino «con mucho cuerpo y mucha estructura» un toque «a cítricos, a naranja, a fruta blanca».
Con la producción de Pazo Baión, dice José Hidalgo, queda demostrado que los albariños «tienen una buena vida en botella» y son mucho más que vinos del año. Con el tiempo, los blancos de Rías Baixas «se vuelven complejos y le empiezan a salir matices» que enriquecen su paladar.
El Pazo Baión es un vino de producción muy limitada que se encuentra en vinotecas y tiendas de delicatesen. Desde el inicio de la producción, esta ha sido consumida en los mercados nacionales. Aún así, algunas botellas han cruzado fronteras y se han comercializado en países como México, Australia, Suiza y Estados Unidos. «Pero son exportaciones muy selectivas», explican los responsables de la bodega. Esta, por cierto, sigue recibiendo visitas de todo tipo de grupos interesados en conocer la vendimia y todo el proceso de elaboración de este vino albariño.