Rías Baixas inicia el proceso para dejar el control de la uva en manos del sector
AROUSA
El consello pasará de ser un órgano de vigilancia a uno de certificación
09 sep 2013 . Actualizado a las 19:31 h.El consello pasará de ser un órgano de vigilancia a uno de certificación.
Desde su creación, una de las tareas del consello regulador de Rías Baixas ha sido la de controlar el origen de la uva que llegaba a las bodegas y certificar la variedad. Pero esto está cambiando. Según explica el gerente de la denominación, Ramón Huidobro, la normativa europea tiende a que las empresas se autocontrolen y apuesta porque los consellos sean órganos simplemente de certificación, no de control. Por eso durante esta vendimia se introducirán ya ligeros cambios en el sistema que, a la larga, llevarán a que sea el propio sector el que se encargue del control de la uva.
«Esto no quiere decir que desaparecerá el control del consello. Se mantiene pero se va a ir sustituyendo para adaptarnos a la normativa europea», explica Huidobro. Esto significa que ya no será tarea de oficio del consello controlar todo el origen de la uva. Deberán hacerlo bodegueros y viticultores, realizando una serie de registros que, cuando se considere oportuno, serán auditados por los responsables de Rías Baixas. La misión del consello será la de certificar el producto, pero no la de controlar su origen.
Una de las principales novedades, por ejemplo, es que acabarán desapareciendo los veedores, esas personas que se encargaban de controlar en las bodegas el origen de la uva durante la vendimia. Serán sustituidos por auditores, que en lugar de estar a pie de bodega, aparecerán de repente para auditar todos los datos y ver que todo está en regla. «Visitarán las bodegas, comprobarán los aforos, irán a las fincas a comprobar si están vendimiadas...», explica Huidobro.
Los primeros, este año
Los primeros auditores de Rías Baixas comenzarán a trabajar este año. El consello ha reducido ya ligeramente el número de veedores que atenderán la vendimia y los ha sustituido por auditores. Su misión será la de vigilar que todo el proceso se realiza con normalidad. Año tras año, el cambio se hará efectivo. «El sector tiene que ver las bondades de esto y apostar porque su vino sea el mejor del mundo.. Y para eso sabe que el vino se hace en la viña», concluye.