Repóquer de ases en el aire

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

La irrupción de otra alternativa amenaza el equilibrio de cinco fuerzas en el que Vilagarcía se mueve desde el 2003

09 jun 2013 . Actualizado a las 06:56 h.

A riesgo de cometer una bárbara intromisión en el universo de las ciencias físicas, podríamos definir la entropía como el grado de desorden teórico en un sistema determinado. Si dicho sistema es cerrado, este índice tenderá a reducirse a niveles mínimos. Su apertura, en cambio, disparará las posibilidades de incertidumbre. A la vista de lo que está ocurriendo, este planteamiento parece ideado para la situación hacia la que poco a poco ha ido derivando la capital arousana.

Desde hace diez largos años, el juego electoral es, por lo que respecta a la corporación municipal, una partida a cinco manos. Las que se reparten Partido Popular, PSOE, BNG, Esquerda Unida e Ivil. La baraja contiene únicamente 21 cartas. Esta limitación, unida a la agrupación de las cinco formaciones en dos líneas ideológicas fundamentales, derecha e izquierda, reduce las combinaciones posibles a dos únicos resultados: 11 para unos y 10 para sus contrincantes, en el sentido que sea.

El bipartito que conforman populares e independientes está sufriendo un enorme desgaste. No obstante, dada la diferencia que separa al PP de su inmediato perseguidor, el PSOE (10 concejales frente a 5), los de Tomás Fole perciben que será complicado perder el bastón de mando a poco que la situación económica mejore y sea posible activar ciertas inversiones. Lo mismo, aunque a la inversa, piensa la oposición, cuya mayor incógnita sería precisar cuál de las tres formaciones quedaría en primer lugar en el 2015 de cara a la consecución de la alcaldía en un virtual pacto a tres bandas.

La baja entropía que emana de esta casa de cinco habitantes permite semejantes alegrías. La irrupción de una nueva apuesta electoral, alimentada por la pérdida de confianza en las dos primeras fuerzas del país, PP y PSdeG, pero no en menor medida por las incógnitas que representan el BNG y las alianzas sin definir de Anova y Esquerda Unida, haría pedazos, sin embargo, la pachorra relativa en la que se mueve la corporación. La operación emprendida por antiguos concejales y la perspectiva de una agrupación ciudadana al margen de siglas oficiales amenazan con trastocar cualquier cálculo. Mucho pescador en río muy revuelto.