«Sin inglés no se exporta y eso implica a la educación de un país»

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

García, en el taller de Tuneureka, no ve más secreto que flexibilidad, formación, control de gastos, reinversión... y hablar inglés.
García, en el taller de Tuneureka, no ve más secreto que flexibilidad, formación, control de gastos, reinversión... y hablar inglés. martina miser< / span>

En plena crisis, la planta de Bamio genera empleo y aumenta facturación

14 abr 2013 . Actualizado a las 06:59 h.

Hace exactamente 40 años, en 1973, la multinacional Kvaerner desembarcaba en Bamio. Cuando, a finales de los 90, el gigante noruego se vino abajo, el director de la planta, Manuel García, recuperó el capital, cien por cien gallego desde entonces, junto a un grupo de trabajadores. Renacía, así, Tune Eureka, un oasis dentro de un contexto extraordinariamente complicado para la comarca. El fabricante de equipos industriales no solo mantiene posiciones. Incluso es capaz de crecer en plena crisis.

-¿Cómo está evolucionando la empresa en los últimos años?

-Nos hemos rejuvenecido conservando el know how de la plantilla. Digamos que el personal se ha ido renovando sin perder el conocimiento adquirido. Al revés, se ha aumentado.

-¿Se puede conocer su secreto?

-¿El secreto? No hay secretos salvo que trabaje todo el mundo, que todo el mundo sea autorresponsable y tenga la satisfacción de trabajar aquí. Eso, por lo que respecta al colectivo. Y por parte de la gente que estamos en la dirección, buscar qué podemos hacer y hacia dónde podemos ir. Pero no de un día para otro, esto hay que hacerlo con tiempo. Los resultados de hoy son el fruto del trabajo realizado tiempo atrás.

-Su mercado está fuera.

-Sí. Cuando llegamos la fábrica trabajaba con Noruega, claro, pero más allá de eso estaba poco internacionalizada. Así que lo primero que hicimos fue estudiar las potencialidades e identificar con quién podíamos trabajar. A partir de ahí se hace mucha formación, y esa también es la clave. Antes de empezar a soldar, por ejemplo, tenemos que conocer cómo se comporta el material, cuáles son los procesos que siguen nuestros clientes, qué necesitan y cómo lo hacen. Eso significa inversión, porque hay que comprar máquinas y formar a la gente continuamente. Sin olvidar la flexibilidad y el control de los gastos, porque el precio siempre es el problema.

-Control de gastos suele significar reducción de salarios.

-El salario es importante, pero no el único factor. Las máquinas permiten trabajar en menos tiempo, ¿tienes las adecuadas? Hay que hacer todo lo que hemos dicho y solo al final tocar el salario. El látigo no sirve de nada, hay que convencer a la gente, explicarle. No competimos con Noruega, que es nuestro cliente y tiene un mejor nivel de vida, sino con los países del Este. Y pronto con la India y China. Si ellos suben su estándar de vida tenemos que decidir si igualamos, mantenemos o bajamos el nuestro. El precio es una cuestión que involucra al país. Entender el mercado de la exportación exige tiempo, sacrificio, inversión y hablar inglés. Sin inglés no hay exportación. ¿Qué pasa? Que quien tiene medios se prepara y quien no los tiene se va quedando atrás. Y eso implica a la educación de un país.

MANUEL GARCía director y accionista mayoritario de tuneureka