La formas del alcalde vilanovés tampoco gustan en el PP

B. C. VILAGARCÍA

AROUSA

El alcalde de Vilanova se puso al frente de la Mancomunidade do Salnés y la entidad supramunicipal ya no es lo que era. El buen rollo que se respiraba entre los alcaldes, aunque fueran de distinto color político, parece que se ha acabado en lo que se refiere a Manuel Vázquez. Y es que el isleño no está a acostumbrado a que no le dejen hablar o que le espeten ante sus compañeros ?deje de temblar, parece que está nervioso?, tal y como hizo el vilanovés el jueves.

Que Durán le falte al respeto a los concejales de la oposición o que los eche del pleno escoltados por la policía es algo asumido ya en Vilanova, pero fuera de allí no están tan acostumbrados, de ahí que a sus homólogos les sorprenda y les disgusten las formas que emplea el presidente. No solo a los del PSOE y el BNG, que ya tienen nostalgia de la política «de guante blanco» del anterior presidente Jorge Domínguez. En el PP tampoco gustan estas maneras. Alcaldes y concejales del PP preguntados ayer a este respecto reconocieron que no están conformes con la deriva que está imprimiendo Durán a las reuniones, porque crispan el ambiente y minan el consenso. Unos lo dicen con más contundencia que otros, pero hasta los más tibios reconocen que estas no son situaciones deseables. En todo caso, ninguno quiere salir a la palestra públicamente con el fin de evitar enfrentamientos internos en el partido.

El alcalde de A Illa echaba ayer de menos alguna declaración de los populares en este sentido. «Despois do pleno si houbo quen me dixo que non me puxera a altura de el [Durán], pero no pleno estiveron todos caladiños», se lamentaba.

Durán y sus convicciones

Siendo Tirado y Cores Tourís presidentes de la Mancomunidade do Salnés llegaron a vivirse momentos de tensión en los plenos, especialmente con los nacionalistas Montse Prado y Francisco Trigo, pero nadie recuerda que se llegara al extremo de hacer una llamada al orden, como ocurrió el jueves. Durán no se amilana y ayer se reafirmaba en su discurso. «Yo defiendo mis convicciones. Lo que no acepto es que me mientan. Tengo todo el derecho del mundo a manifestar mi opinión».