La protectora de Vilagarcía, que tiene sus instalaciones ubicadas en el monte Xiabre y más concretamente en Pinar do Rey, se encuentra en las mismas circunstancias que su homónima de Cambados. Rozando el 100% de ocupación, sus trabajadores y voluntarios se enfrentan cada día a una odisea para hacer frente a la gran demanda de servicios que tienen que atender.
Hace mes y medio se realizaron unas obras de ampliación en sus instalaciones para dar cabida a más inquilinos, pero con los 30 perros recogidos en ese tiempo y los 15 llegados en esta semana se ven de nuevo en las mismas.
En Vilagarcía tienen claro que lo primordial para solucionar esta situación no es crear más protectoras o realizar más ampliaciones, que también: lo fundamental es lograr que los ciudadanos tomen conciencia de la responsabilidad que adquieren cuando se hacen con una mascota. Ese es el único camino para erradicar la gran cantidad de animales abandonados que entidades como esta tienen que acoger en instalaciones que, normalmente, se quedan pequeñas.
Pero la conciencia, por lo visto, tarda más tiempo en formarse de lo que debería. Mientras tanto, en Vilagarcía la protectora aguarda a que se cumpla la promesa de tener unas dependencias ampliadas.