Cualquier fórmula que suponga la transmisión de la gestión a manos municipales exige un necesario acuerdo plenario en Vilagarcía. Sin descartar esta idea, los cuatro grupos que conforman la oposición expresan, sin embargo, toda una serie de dudas sobre un proceso así.
El PSOE entiende que Ravella solo debe hacerse cargo de Fexdega si la operación es económicamente viable. Además de reclamar que prosiga el uso ferial, su portavoz, Tania García, entiende que el futuro de la plantilla debe quedar garantizado: «O que nos parece un escándalo é o uso que o PP fixo deste tema en campaña, porque eles eran xa sabedores de que a Xunta se quería desentender de Fexdega para cargar ao Concello co pavillón de deportes máis caro da historia».
Xurxo Abuín, miembro como García del patronato, alberga serias dudas sobre la capacidad económica del Concello para hacer frente a un gasto de 218.000 euros que se repetirá cada año. Cuando el vocal del BNG preguntó a Nava Castro sobre la situación de otras fundaciones similares, el silencio de la directora xeral hizo pensar a Abuín que, en realidad, esta suerte de liquidación «só se vai practicar en Vilagarcía». Los puestos de trabajo son, para el Bloque, innegociables.
Juan Fajardo, por Esquerda Unida, comparte un uso amplio del complejo bajo la tutela municipal, sin la Cámara, manteniendo los puestos de trabajo y contando con respaldo económico de la Xunta, a la que acusa de «absoluto pasotismo». Rivera, por último, sostiene que la actividad ferial debe impulsarse.