Victoria

Xurxo Melchor C

AROUSA

uando con dieciséis años descubrí que niké significa victoria en griego supe que eso era exactamente lo que ponía en mis zapatillas. El inventor de la archiconocida marca de ropa deportiva americana bautizó así al calzado que hacía a mano para sus campeones de atletismo porque eso era lo que buscaba, la victoria. Vencer es un término absoluto. O se gana o se pierde. O se es vencedor o se es vencido. No se puede vencer o perder un poco. Sin embargo, todo lo que toca la mano del hombre es cuestionable. Relativo. Y más si hablamos de política. Por algo muchas veces en una elecciones ganan muchos. A veces hasta todos. También hay victorias que no hacen sombra a una derrota más grande. Eso es lo que le pasa a los que mandan actualmente en el PSOE de Vilagarcía. No sé por qué hablo en plural. Porque solo manda uno. Que está sin estar. Que hace y deshace. Modesto Pose. Él perdió las elecciones del 22-M. Y él salió corriendo después a su calentito y confortable escaño del Parlamento de Galicia. Él dice que en el PSOE vilagarciano ya no hay crisis. Porque la asamblea local aprobó el informe de gestión que presentó la ejecutiva. Y ahí no dimite nadie. Ni se da bola a los críticos, que son cada vez más. Y yo creo que Pose, que es buena gente, se confunde y mucho políticamente. Porque él y los suyos han ido de victoria orgánica en victoria orgánica hasta la derrota final. Han perdido la alcaldía. Y si siguen por el mismo camino perderán toda la oportunidad de recuperarla.