En buena sintonía

Chelo Lago PONTEVEDRA |

AROUSA

Padre e hijo son músicos profesionales y recorren toda Galicia con su propio grupo, Los Lados. Ahora, Enrique está preparando su primer disco

21 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

A Enrique Vidal esto de la música le viene de familia pues es nieto del gran trompetista pontevedrés Enrique Vidal y sobrino de Bernardino Cribeiro, que fue quien le inició en el solfeo. Ahora está ante el proyecto más apasionante de su dilatada carrera profesional, la grabación de un disco. «Llevo tres años con este proyecto. Con el alma, título del disco, está formado por veinte canciones y espero que salga a la luz en la primavera del 2011», dice. Se trata de canción pop melódica, «temas propios que es mucho más gratificante que cantar las de otros, aunque muchas también me gustan», añade.

Enrique Vidal considera fundamental para su profesión tener una sólida formación. Estudió solfeo en el Conservatorio, y también seis años de Piano, dos de Armonía y otros dos de Canto Coral. Además, amplió estudios de técnica vocal «con la inolvidable Sally Alboyth, pedagoga que vivió en Santiago de Compostela en sus últimos tiempos», como recuerda.

Su padre, Manuel, compaginó la actividad musical con su profesión de mecánico hasta la jubilación. «De aquella era más fácil porque no se actuaba tanto». Manuel nació en San Vicente de Cerponzóns, donde viven y ensayan, y empezó a estudiar «a los 12 años, con la profesora doña Segunda, la mujer de Pepe Poceiro». Su instrumento entonces era el acordeón, que siguió estudiando «con el profesor de la Orquesta de Cámara de Pontevedra, don Antonio».

Pero cuando empezó su actividad como profesional se pasó a la batería, que le enseñó Toni, otro gran músico que tocaba en los Blues de España, «que tocaban en el desaparecido Hotel Universo», y Pedro, de la Orquesta Montes, «los dos mejores baterías de Pontevedra en aquella época».

Su primer grupo fue Los Megatones, en el que también estaba el desaparecido John Balan como cantante, pasando luego a la Orquesta X y Los Galaicos. Tras una larga estancia de veinte años en otras orquestas de renombre, como Poceiro, Los Estelares y Florida, Manuel Alvite se embarcó, con su hijo, en formar la Nova Cabana, con la que cosecharon muchos éxitos.

Por lo que respecta a su hijo, Enrique, sus primeros pasos como profesional fueron al piano, en la orquesta Ritmo Joven, para luego formar parte de la orquesta Nova Cabana, junto con su padre, «al salir del servicio militar». Allí estuvo durante doce años, los seis primeros como pianista y luego ya de cantante, actividad que sigue desempeñando actualmente en su formación, Los Lados, en la que también está su padre. Ahora llevan 24 años compartiendo escenario. «Trabajar con la familia nunca es fácil -dice Enrique riendo-, pero lo llevamos bien»

«Una persona puede valer o no valer para cantar, yo creo que se nace -afirma-, aunque también es esencial formarse, y creo que deberían hacerlo todos los cantantes. Y aunque yo empecé como pianista, mi ilusión siempre fue cantar».

Los Lados está formado por seis personas y comenta que la crisis se nota. «Somos muchos. Antes se deshacía una orquesta y se formaban otras. Ahora, en todo caso, se van manteniendo». Los meses fuertes son julio y agosto, en los que se suceden actuaciones en fiestas de toda Galicia, algo de Asturias y León y un poco Portugal. Además, padre e hijo conducen el camión y la furgoneta que traslada de un lado a otro todo el material de la orquesta. Hace unos tres años que tienen un escenario propio, en cuyo montaje colaboran todos. «Te hacen falta unos 90.000 euros para tener uno decente, sin meterse en los de las grandes orquestas».

No se quejan de los kilómetros de los viajes. «Lo llevamos bien, lo peor son las sesiones vermú. Si tienes que tocar el domingo por la mañana estás fastidiado porque vienes de actuar la noche anterior, tienes que recoger y desmontar todo y llegas sin tiempo para dormir, casi al límite», concluye.