Los hosteleros elaborarán proyectos por calles para adecuar sus terrazas

María Santalla VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

En los próximos días, los hosteleros de Vilagarcía deben desarrollar un intenso trabajo para consensuar el aspecto que en el futuro deben tener sus terrazas. La concejala de Turismo y Promoción Económica, Rosa Abuín, mantuvo ayer una reunión con el colectivo ante la polémica surgida a raíz de la entrada en vigor, el pasado día 1, de la ordenanza que regula las terrazas.

En ese encuentro, los profesionales querían plantear a Abuín sobre todo dos reivindicaciones. La primera, que se concediese una moratoria para la entrada en vigor de esa normativa. La segunda, que pudiesen utilizar para el mobiliario un material distinto a la madera.

Estos temas fueron tratados, efectivamente, en la reunión de ayer. Con respecto al primero, los hosteleros se encontraron con la negativa de la concejala, que les explicó que no se podía aplazar una ordenanza que ya había entrado en vigor el primer día de este mes.

Sí puede haber, en cambio, cierta flexibilidad con respecto a la segunda de las cuestiones. Los hosteleros pedían que se pudiese emplear para sus equipamientos exteriores un material más resistente que la madera, y el Concello vilagarciano está dispuesto a tener en cuenta su petición siempre que exista un consenso entre ellos.

Así que esa será su próxima tarea. El sector tendrá que ponerse de acuerdo sobre el aspecto que quieren dar a sus terrazas. Ese consenso tiene que ser por zonas, de manera que todos los establecimientos de una misma calle tengan un diseño similar en su mobiliario exterior. Una vez que consigan aunar un proyecto alternativo deben presentarlo a Ravella para que el organismo local dé su visto bueno.

Ahora bien, en caso de que no haya consenso, será la junta de gobierno la que decida sobre el futuro de las terrazas, según la concejala hizo saber ayer a los representantes del sector.

Quince o veinte días

La edila espera que en un plazo de quince o veinte días esté todo solucionado. Además, Abuín hace hincapié en que si el pleno del lunes aprueba las modificaciones de crédito necesarias para que puedan convocarse ayudas para los hosteleros, las obras que estos realicen deben estar ejecutadas antes del 31 de diciembre.

En consecuencia, si los propietarios de los locales quieren beneficiarse de las subvenciones que convocará el Concello en caso de que el lunes se apruebe en la sesión plenaria, no deben demorarse en presentar sus proyectos y llevarlos a cabo, puesto que, en caso contrario, podrían perder esas ayudas.

La concejala Rosa Abuín valoraba ayer de forma positiva ese acuerdo al que se había llegado con los hosteleros, puesto que además considera beneficioso para el sector que encare proyectos en común, y el diseño de las futuras terrazas puede ser uno de ellos.

Además de todos estos puntos, la reunión de ayer también se aprovechó para que los hosteleros aclarasen algunas dudas que todavía tenían con respecto a la ordenanza, a pesar de que se lleva un año hablando de esta nueva normativa.

Por el momento, la regulación de las terrazas ha suprimido del paisaje de la ciudad los toldos cerrados. Esta es sin duda la parte más aparente de esa normativa, y también una de las que más comentarios ha generado. Algunas calles, como A Baldosa o A Mariña, han cambiado completamente de aspecto a raíz de la adaptación a la norma que los hosteleros han tenido que hacer en los últimos días.

La normativa municipal tiene como objetivo, entre otras cosas, uniformizar el mobiliario exterior de los locales de hostelería. Su contenido, sin embargo, ha sido criticado por algunos representantes del sector, que se han quejado también de las consecuencias económicas que tendrá para ellos esta norma. Por una parte, porque la retirada de los toldos supone un desembolso económico, al que hay que sumar la compra del nuevo mobiliario. Eso -alegan además- en un momento de crisis.