Talismanes

AROUSA

Soy un tipo maniático. Un tanto supersticioso. No de los que se acongojan si se les rompe un espejo o de los que temen que el salero se vacíe en la mesa. Eso me da igual. Yo tengo mis propias manías. Mis supersticiones personales. Entro con el pie derecho en cualquier sala si tengo algo importante entre manos. No me afeito nunca antes de comer y cuando jugaba al fútbol odiaba que el entrenador cambiase a un jugador antes de tirar un córner o una falta. Tampoco aturo que se dé por hecho algo antes de que suceda. Y me persigno siempre tres veces antes de despegar y de aterrizar en los aviones. También tengo talismanes. Un búho de madera, una pirámide de jade, una lupa de mi abuelo Matias y un Niño del Remedio en el coche que me regala mi madre para estar protegido en la carretera. Y tengo una amiga con la que veo los partidos de la selección porque si estamos juntos la Roja nunca pierde. Vimos juntos todos los de la última Eurocopa y ahí tienen el resultado. Y en el Mundial de Sudáfrica el único en el que no pudimos estar juntos frente al televisor fue el de Suiza. Y no hace falta que recuerde lo que paso. Y ahora viene la mala noticia. El sábado que viene mi amiga y yo no veremos juntos el España-Paraguay. Que vayan haciendo las maletas.