En caso de accidente, «Pas»: Protegerse, Avisar y Socorrer

Jesús Hierro

AROUSA

30 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los especialistas lo tienen muy claro. Los primeros minutos son los más importantes para salvar una vida cuando se produce un accidente de circulación. De hecho, 70 por ciento de los muertos en carretara fallecen durante la primera hora tras el siniestro.

Este es el motivo por el cual el Centro de Formación de Seguridade Viaria e Educación Viaria Sálvora puso en marcha este año un curso bajo el título «Intervención y prevención sanitaria en los accidentes de tráfico», que dirige Manuel Portas.

De cómo se actúe en esos primeros momentos puede depender la vida del accidentado. El primer impulso siempre es el de socorrer a los heridos, pero hay que hacerlo con prudencia. Seguir las reglas del «Pas», es decir, protegerse, avisar y socorrer. Primero hay que protegerse, señalizando el vehículo para atender a un accidentado en la vía. El segundo paso es avisar a los servicios de emergencias. Y por último socorrer, siempre que se tengan los conocimientos mínimos, de lo contrario puede hacerse más daño al herido. Nociones básicas que en caso de dominarlas pueden ayudar a contener una hemorragia o incluso para hacer la respiración asistida. Pero los especialistas insisten: si no se sabe es mejor no hacer nada pues se podrían empeorar las cosas. En el caso de los motoristas existe la creencia generalizada de que nunca se les debe de quitar el casco. Esto no es del todo cierto. Si está consciente no hay que quitárselo, pero si no lo está sí que debe hacerse para tratar de reanimarlo.

Simulacro de excarcelación

Una de las actividades de la jornada fue la simulación de excarcelación de un conductor siniestrado, que la coordinadora nacional de emergencias sanitarias, Rosa Encinas, se encargó de explicar a los alumnos. Durante la misma, el equipo de emergencias sacó del vehículo al conductor supuestamente herido tras ponerle un chaleco, de forma que no pudiera mover la columna vertebral ni el cuello. Después se pasó a la camilla y posteriormente al llamado colchón de vacía, instrumento también inmovilizador que se adapta al cuerpo del herido.