Anda el patio revuelto con los datos de dos sondeos. Ambos dan alas a un PP que ensayó el acercamiento a Ivil en las autonómicas
07 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El ecuador del mandato municipal se presenta calentito en Vilagarcía. Los círculos políticos de la capital arousana echan humo a cuenta de los resultados de las dos encuestas de las que ha habido constancia a lo largo de las últimas semanas. Una de ellas se le atribuye al Partido Popular y dibuja un panorama que guarda un claro paralelismo con lo ocurrido en las elecciones autonómicas del 1 de marzo. De acuerdo con este sondeo, los conservadores se moverían, a día de hoy, entre los diez y los once concejales. Es decir, a un paso de la mayoría absoluta, fijada en la capital arousana en once ediles. Del segundo estudio, en cambio, se desconoce su origen. Fuentes de todo el espectro político vilagarciano aseguran no tener nada que ver con él. Y sin embargo, son varias las personas consultadas que aseguran haber sido preguntadas por escrito acerca de su intención de voto y la valoración que hacen de diferentes políticos locales. Incluido, y aquí viene lo más llamativo, un interrogante acerca de candidatos alternativos a la alcaldía. Así, además de pedir nota para la alcaldesa, Dolores García, y el teniente de alcalde, Xosé Castro Ratón , o para el portavoz conservador, Tomás Fole, y el presidente de Ivil, J osé Luis Rivera Mallo , los encuestadores estarían pulsando también la opinión del entrevistado acerca de Jesús Paz como integrante del PSOE, o de Marta Rodríguez Arias en tanto que representante del PP, respectivamente. Se apunta, incluso, un sorprendente tercer hombre, el presidente del Club de Regatas, Pedro Piñeiro , quien, que se sepa, ni está ni se le espera en la liza política local, por mucho que su nombre llegase a sonar en su momento como posible sucesor del socialista Javier Gago en la presidencia de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía. Tiempo de intoxicaciones Conviene, de cualquier forma, adoptar todas las precauciones posibles antes de enfrentarse a hipótesis como la de esta segunda encuesta. Sobre todo porque es época de intoxicaciones y el peor enemigo acostumbra a habitar la misma casa que uno. Va esto último por la gaviota, en la que, pese a la victoria electoral, o tal vez precisamente a raíz de ella, se detectan maniobras un tanto extrañas. Y también por el PSOE, formación que, como en ella es costumbre, se debate entre diferentes sensibilidades. El caso es que, con movimientos raros o sin ellos, el viento parece soplar a favor de los conservadores. Desde que en 1999 rompieron definitivamente amarras y fundaron su propio partido, siempre se ha hablado de la posibilidad de que Rivera Mallo y su gente retornen a la antigua casa común del PP. Los populares han tanteado a los independientes en varias ocasiones. Antes de las municipales del 2007 se dijo de todo. Hasta que la Diputación de Pontevedra reservaba una de sus vicepresidencias para el número dos de Ivil, Jesús Diéguez . Nada de aquello se confirmó. Pero una vez que Alberto Núñez Feijoo venció el pulso interno por hacerse con el liderazgo del PPdeG, su mano derecha, Alfonso Rueda , actual conselleiro de Presidencia, intervino en una serie de conversaciones para conseguir la integración de los riveristas, al igual que el presidente provincial de los populares, Rafael Louzán , y el ex alcalde de Cambados y hoy delegado de la Xunta en Pontevedra, José Manuel Cores Tourís . El asunto acabó como el rosario de la aurora y con Ivil reafirmando su intención de prolongar su vida política durante muchos años. Al menos, hasta concurrir a los próximos comicios locales, en el 2011. Ahora, en cambio, el escenario ha cambiado. La distancia entre Independientes por Vilagarcía y la coalición que conforman PSOE y BNG es cada vez mayor. Gestos importantes que Rivera esperaba por parte del bipartito vilagarciano no se han producido. Y las declaraciones de Fole y el propio líder independiente se dirigen hacia un terreno de encuentro del centro-derecha vilagarciano por primera vez en los últimos diez años. Las autonómicas fueron, de hecho, una especie de ensayo de esa confluencia que los conservadores esperan redondear para asaltar la alcaldía con garantías de gobernar la capital arousana. Hubo contactos entre unos y otros, y finalmente Rivera pidió el voto para el PP de Núñez Feijoo. El resultado de aquellas gestiones está a la vista. El voto a la derecha logró romper un ciclo ininterrumpido de seis victorias del PSOE, tanto en generales como en autonómicas, municipales y europeas. El PP, descabalgado en 1991, apunta esta vez en serio a Ravella.