Los bodegueros de la zona anticipan una cosecha de buena calidad a pesar del mal tiempo climatológico del verano y de las lluvias en la época de floración
24 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Un verano que no parece verano no es motivo suficiente para considerar que la cosecha de D.O. Rías Baixas no va a ser buena. De hecho, las bodegas de la comarca auguran una uva de gran calidad, aunque la producción se mantendrá en los niveles del pasado ejercicio, en torno a los veinte millones de kilos.
El nerviosismo entre los productores del caldo se hace latente con la llegada de la vendimia. Alexia Luca de Tena, enóloga de la bodega Agnusdei, asegura que «estos momentos son los peores del año aunque luego los recuerdas con muchísimo cariño». Se trata de una época delicada y los viticultores lo saben, «si llueve ahora se corre el riesgo de que la cepa se pudra y de que la uva obtenga una reducida graduación alcohólica potencial», asegura Alexia.
A pesar de que este año no ha habido plagas significativas (solo la del mosquito verde y controlada) la lluvia ha hecho bastante daño en el peor momento, el de la floración, provocando que la producción sea menor. Aún así, los expertos aseguran que la calidad será óptima para hacer un buen caldo, en la línea de años anteriores.
Con la mirada al cielo y la maquinaria a punto para dar el pistoletazo de salida a la vendimia, el panorama de las carreteras del rural cambiará sensiblemente a finales de esta semana. Los tractores repletos de uvas ocuparán los caminos para entregar el fruto de un trabajo que todavía se sigue haciendo como antiguamente.
El precio de la uva
Una de las grandes preocupaciones de los viticultores es el precio al que se va a pagar la uva. Las quejas de la pasada vendimia se centraron en este aspecto, que no llegó en algunos casos al euro por kilo de uva. Este año, a pesar de la crisis, la situación ha mejorado. El precio puede llegar a alcanzar 1,39 euros en aquellos casos en los que la graduación alcohólica posible alcance trece grados.
En cualquier caso, esta semana comenzará la prensadora a funcionar para extraer un mosto, el del albariño, que tendrá que madurar nueve meses en barricas de acero para llegar a la mesa y acompañarnos en esos momentos importantes de la vida.