El trazado del AVE ya respira

Begoña Paso redac.arousa@lavoz.es

AROUSA

El progreso, ya se sabe, tiene sus pros y sus contras. La llegada del trazado del AVE a la comarca forma parte de un largo y complejo proceso que permitirá a Galicia contar con la alta velocidad, pero al otro lado de la balanza está la degradación de los espacios por los que pasa la maquinaria. Para realizar el túnel de la red ferroviaria a su paso por Aldea de Arriba, los operarios del Adif habilitaron un vertedero de escombros que luego sellaron con algo de tierra y sobre el que plantaron algunos pinos. Una actuación de agradecer pero escasa para la recuperación ambiental de la zona. Por eso ayer los chicos de la asociaciónn juvenil DobreEspazo quisieron echar su granito de tierra y colaborar en este proyecto con una actuación novedosa que contó con la colaboración del Concello de Vilagarcía.

Los chicos subieron por la mañana al lugar acompañados de personal de obras y jardines que llegaron con sesenta pequeños árboles traídos desde Ourense, cuarenta carballos y veinte bidueiros. El objetivo, plantarlos siguiendo las instrucciones de Mario Vázquez, técnico del departamento de Medio Ambiente. Pero no solo subieron hasta Cea los chicos de DobreEspazo, sino también un grupo de alumnos de Chavea que, acompañados de sus monitores, se sumaron a la plantación. Como explicó Francisco González, presidente de la asociación juvenil, se está trabajando en un programa de inclusión social de la UE por el que se llevan a cabo actividades conjuntas con muchachos que tienen algún tipo de minusvalía. «O obxectivo é involucrar a diferentes colectivos e vender recelos, para aprender a traballar xuntos». Y así lo hicieron. Clase magistral. Enseguida se rompió el hielo y desapareció el recelo, una vez que los chicos llegados de uno y otro lado se presentaron y se pusieron a trabajar juntos. Más bien parecía que el miedo se lo tenían a los árboles, que de tan pequeños y endebles semejaba que iban a romper. Por eso el primero lo plantó Mario con la ayuda del personal municipal, para que los chicos supieran cómo tenían que hacer el agujero, cómo había que plantar el árbol y cuáles eran los secretos del abono y de la aportación posterior de tierra. Tras una clase magistral y una demostración en vivo y en directo, los muchachos se pusieron manos a la obra. Les quedaban 59 hoyos por cavar.