«Gustaríame ter a oportunidade de volver ser concelleiro»

La Voz

AROUSA

Hace tiempo que Benavides está fuera del meollo político, pero le gustaría volver a la primera línea. Por de pronto, hoy está en Valencia como compromisario del PP

21 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde que empezó como presidente provincial de Nuevas Generaciones en el año 1981, Manuel Benavides no dejó de lidiar con la política grovense: en las trincheras, en la oposición, en el gobierno y hasta como alcalde en funciones. Desde el 2003 está desaparecido de la primera línea aunque, según explica, «eu asistín a todos os congresos tanto de AP como do PP». También está en el que se celebra este fin de semana en Valencia.

Acude en calidad de compromisario, integrando las comisiones de trabajo del Estatuto y Economía y no esconde sus preferencias. «Eu avalei a Mariano», dice, y sostiene que las convulsiones internas que vive el PP son más cosa de la prensa que de la realidad: «o raciocinio está primando, eu vexo unha situación normal».

Se considera amigo de Mariano Rajoy, siente devoción por Manuel Fraga y su ideario siempre estuvo ligado a la derecha que representaba primero AP y después el Partido Popular. Pero él mismo da en el clavo a la hora de abordar su singular trayectoria. «Paradoxicamente, nunca fun concelleiro polo meu partido no meu pobo. Presenteime nas listas, pero nunca saín porque ía no número tres ou máis para atrás».

Aquella historia de AVI

Rompió con el PP debido a lo que hoy califica como «desavenencias» con Lina Bernárdez Prol, pero aquel no fue, ni mucho menos, su final político.

Fuera por despecho o por ambición - «era moi ambicioso politicamente», reconoce- el caso es que se montó un partido propio y tuvo como compañero de viaje a José Alfredo Bea Gondar. Bajo las siglas de la Agrupación Vecinal Independiente obtuvo, en 1991, el acta de concejal y la primera tenencia de alcaldía tras aquel rocambolesco episodio en que la corporación se encontró en la tesitura de que el candidato de la lista más votada, Bea Gondar, estaba detenido por un delito de narcotráfico.

Una carambola hizo que la izquierda volviese a fracasar en su intento de hacerse con la alcaldía y el segundo de AVI, Miguel Taboada, acabó sentado en el sillón de la alcaldía con Benavides como hombre fuerte del gobierno.

Este fue quizá su momento de mayor gloria, aunque después cayera en desgracia por problemas con sus propios compañeros de gobierno. Pero es solo un capítulo más de su agitada historia política: siempre acabó mal con sus socios, tuvo que afrontar una comisión de investigación por aquellos famosos 24 millones de pesetas sin consignación presupuestaria y no faltaron enfrentamientos con el otrora poderoso Xosé Cuíña. Dice haber sido objeto de «traiciones», «zancadillas» y «celos».

«Triturárome politicamente. O dano que se me fixo nunca se reparará», se lamenta. Pero años después no solo tiene reproches que hacer. «Tamén quero dicir, a pesar de todo o que nos pasou, que Miguel Taboada foi un home que serenou e templou moito a situación política daquel momento, e nunca lle foi recoñecido».

Si se mira al pasado, la política de O Grove da para una novela, pero Benavides quiere mirar al futuro. En marzo del 2003 selló el acta de defunción de AVI y anunció su regreso a la familia popular, apadrinado por Rafael Louzán y arropado por quienes lo defenestraran años atrás. Los problemas no tardaron en llegar y solo dos meses después se cuestionaba su alta como militante; pero ya no volvería a dejar el redil.

Cinco años después anuncia que, si el partido le deja, estaría dispuesto a volver a presentarse a unas elecciones municipales. «Eu teño gañas de seguir en política», sentencia. Y hecha esta confesión no cabe más que la pregunta del millón: ¿incluso como número uno en las municipales? «O noso candidato é Miguel Pérez, mentres non se decida outra cousa. Non, non teño esa ambición, pero si gustaríame ter oportunidade de volver ser concelleiro, faríame ilusión levar a cabo proxectos bos para o meu pobo», indica.

Los caballos, desde la barrera

Benavides habla desde una de las mesas de la cafetería de Pedro, en A Lanzada, con un entusiamo que sorprende en un hombre tan curtido como él en la cosa pública y con algunas lecciones bien aprendidas.

«Paguei o ímpetu da xuventude e a malicia dalgunas persoas, pero eu sempre actuei con boa votande e nunca pedín favores a ninguén nin me aproveitei da miña situación no Concello», asegura.

La política le ha enseñado y la vida, también. Viene de pasar un mal trago en lo que afecta a su salud porque entre el 2006 y el 2007 fue operado en dos ocasiones por un tumor. A junio del 2008 dice que se encuentra estupendamente. Pero ya no monta a caballo como antes ni como le gustaría, aunque disfruta de su gran afición en calidad de juez de doma clásica en competiciones , lo cual le permite viajar por todo el país. Y el café ahora lo toma descafeinado, aunque la vista de A Lanzada nunca lo será. «Temos unha marabilla que non valoramos, eu sempre loitei moito porque A Lanzada fora a gran bandeira do Grove».