Dos años lleva abierto el establecimiento de nutrición que Sandra Soto tiene en la Praza Xoán XXIII. Más que suficiente para corroborar lo que ya se imaginaba: la gente come muy mal.
-¿Qué podemos encontrar en su establecimiento?
-De todo. Desde yogures de soja frescos hasta hamburguesas vegetales, pasando por todo tipo de alimentación ecológica o productos para la gente que tiene intolerancia al trigo.
-Da la impresión de que somos un poco irresponsables con el tema de la alimentación...
-Es cierto. La gente no sabe comer. Todo el mundo va a lo cómodo y a lo más rápido.
-Ustedes también hacen dietas personalizadas, ¿cuál es el secreto para perder peso?
-En primer lugar, tener paciencia y no pensar que vamos a bajar veinte kilogramos en dos meses. Lo que hay que hacer es coger buenos hábitos de alimentación.
-Uno de los grandes problemas que se ven sin problemas es el de la obesidad infantil...
-Sí. Tengo muchos clientes que son niños. El problema son los malos hábitos que van cogiendo desde pequeños. Además, ahora manejan dinero y tienen todo de su mano
-¿Y la solución?
-Hay alimentos que los niños rechazan porque sí. Lo que hay que hacer es intentar preparárselos de una manera que les gusten.