Un animal exótico no es una mascota domesticable y es mejor no comprarlos. Así de sencillo y rotundo es el argumento empleado por la conservadora de Vigozoo, Carolina González, que advierte de los riesgos para la salud de los humanos y del medio ambiente en general por la introducción de animales que no son adecuados para estar sueltos en España y mucho menos en una vivienda.
A la hora de hablar de animales potencialmente peligrosos se acostumbra a mencionar incidentes con perros de gran tamaño o agresividad que o mordieron o destrozaron a sus amos o a sus vecinos. La legislación sobre la posesión de variedades caninas es detalladamente descriptiva sobre los perros, más allá de cualquier duda. Pero la normativa en vigor en España no solo se limita a los perros, aunque los haya priorizado al ser el animal de compañía más frecuente en los hogares.
La Ley sobre el Régimen Jurídico de los Animales Potencialmente Peligrosos, aprobada en el Congreso en 1999, fija las condiciones para poseer un animal encuadrado en estas características y también obligó a los Concellos a abrir un registro de estos ejemplares. Ocho años después de la entrada en vigor de esta normativa, los perros y únicamente ellos ocupan todos los asientos de los registros municipales de Pontevedra y los municipios de su comarca. No hay ni una sola serpiente, escorpión, mapache, o araña venenosa, aunque su venta en algunos establecimientos comerciales o su posesión por personas a título individual incluso en cascos urbanos es un secreto a voces.
En el registro de animales potencialmente peligrosos de Pontevedra, figuraban en septiembre un total de 103 canes, de los que el 45% eran de raza rottweiler. En el vecino municipio de Poio, el registro tiene en lista a 74 perros, siendo el segundo concello con una cifra más alta registrada de estos animales. La relación sigue con otros 41 perros en Marín, 23 en Sanxenxo, y menos de diez en Caldas de Reis, Cotobade, Campo Lameiro, Cuntis, Moraña, Ponte Caldelas, Portas, Vilaboa, Barro y Bueu. En todos los casos, se han asentado únicamente perros y en ninguno de estos concellos figuró antes ninguna otra especie.
Cifras tan contundentes sobre el papel sorprenden cuando se compara la realidad de los hechos y si alguien tiene dudas que vea los resultados de las incautaciones del Seprona el año pasado. Algunos profesionales de establecimientos de venta de animales se quejan de la facilidad con la que en Internet y algunos lugares se ofertan todo tipo de animales, sin las mínimas garantías.
Ingresos de pitones, boas, arañas o escorpiones no han sucedido en los últimos años, pero en el sector de la venta de animales en la comarca muchos dan por sentado de que estas especies, por medios legales y quizás en muchos casos ilegales se encuentran entre nosotros en terrarios o en viviendas, sin que las autoridades sanitarias ni ambientales o los concellos tengan conocimiento de su existencia.
Como muestra, uno de los animales más espectaculares recibidos en Vigozoo, una pantera negra, ingresó en esta institución hace tres años después de haber sido decomisada por la Guardia Civil en el sur de España.