Una figura de Sargadelos condensa, desde ayer, el aprecio que los depuradores gallegos sienten por la conselleira de Pesca. La pequeña escultura cerámica le fue entregada a Carmen Gallego en el edificio del Mexillón de Galicia. Ella escuchó con una sonrisa en el rostro las razones que la han hecho merecedora del agasajo: haber humanizado la consellería, haber acercado la Administración a la sociedad, haber tomado todas sus decisiones de forma ponderada, escuchando a todas las partes. Gallego respondió a esos piropos restándole importancia. «Nos dous anos que levamos de goberno, non fixemos nada especial para merecer esta homenaxe», dijo. Y es que, matizó, «falar coa sociedade é a nosa obriga». Y porque escuchar lo que los implicados en una decisión tienen que decir es «a seña de identidade dun goberno que quere gobernar para os cidadáns e que de feito goberna para eles». Pero Gallego no ocultó su satisfacción por el homenaje del que estaba siendo objeto. «Para facerme unha homenaxe igual aínda é un pouco cedo. Son moi noviña», bromeó sin dejar de tocar la cerámica que le había sido entregada. Después del acto, Carmen Gallego no se levantó: ella y la nueva directiva de Agade, presidida por Ramón Blanco, iban a analizar algunos de los temas -como la normativa de costas- que afectan al sector de la depuración de mariscos. Un sector, reconoció la conselleira, «moitas veces esquencido pola Administración malia a desenvolver un papel fundamental». Ramón Blanco, por su parte, aprovechó la visita de la conselleira para explicar la nueva etapa que vive Agade tras la salida de Pepe Daporta de la presidencia. Seguirá en la directiva, eso sí, «para aproveitar a súa experiencia».