La formación administrativa manda en los centros de O Salnés

AROUSA

11 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Los ciclos de formación profesional que más demanda tienen en la comarca continúan siendo los administrativos. Pese a su incremento en el número de alumnos, la inserción laboral está encaminada a módulos más alejados de las oficinas. La vicedirectora del Francisco Asorey de Vilagarcía, María Xosé Carballo, sostiene que existe una alta solicitud para las formaciones de Xestión e Finanzas o Xestión Administrativa, mientras el mundo profesional se abre al final de los módulos de madera o fontanería.

Sólo en la comarca de O Salnés tres centros imparten clases de la rama administrativa a cerca de una veintena de alumnos por clase. Además de la formación regular, existe una alta demanda para los ciclos modulares que se imparten en horario vespertino, sólo tienen un año de duración y varían cada curso. Los directores de varios centros son partidarios de que se aplique la propuesta de la Xunta de crear una especie de mapa educativo que reordene los cursos profesionales en la comarca para evitar que varios centros cercanos impartan las mismas disciplinas. «Ahora hay el mismo ciclo formativo en menos de diez kilómetros y sería importante una nueva estructuración», indicó María José Carballo. La vicedirectora del Francisco Asorey reconoce que esto afectará a todos pero permitiría distribuir a los alumnos y evitar clases semivacías.

Otros centros han optado por impartir ciclos exclusivos en toda la zona que mantienen una demanda media pero un elevado porcentaje de inserción laboral. En Carril, imparten una formación superior en actividades físico-deportivas que pese a haber bajado la matrícula, se mantiene con algo más de 15 alumnos cada año. «Son poucos persoas pero ao rematar o 100% ten empleo», señaló su director, Augusto Guedes. Lo mismo sucede con enfermería, en el Castro Alobre, que mantiene una inserción laboral del 80%.

Especificidad

Una situación similar sucede en el Ramón Cabanillas de Cambados, donde cada año salen cerca de una veintena de jóvenes con el título de técnico medio en Elaboración de Vinos y otras bebidas. Su director, Javier Álvarez, no teme que su curso pueda desaparecer con el nuevo mapa formativo, pero lo considera imprescindible para recomponer el esquema de la comarca y evitar que el alumnado esté tan disperso.

Muy diferente es el panorama del instituto de Vilanova, donde una docena de alumnos escogen el ciclo superior en Química Ambiental. Lo que a simple vista parece un filón de cara al futuro, su director Ramón Estévez, asegura que la realidad es muy diferente. Cada curso consiguen colocar a la mitad de los alumnos, el resto asegura que consiguen trabajo por otros módulos en los que se han preparado. Y es que a pesar de que la normativa europea obliga a las empresas a tener un técnico de estas características «en Galicia ainda hai moitas fábricas grandes que non o cumplen», indicó.

Aunque la mayoría de los centros ya sobrepasaron el cupo mínimo de alumnos -situado en seis personas por clase- todavía no se puede hacer un pronóstico de los jóvenes que este año coparán los centros de formación profesional hasta que finalice la selectividad.

Pese a la demanda existente, varios ciclos han tenido que cerrar sus puertas por falta de almunado en módulos como el de comercio en el Monte da Vila de O Grove. Otros, con sólo dos alumnos hasta ahora, están pendientes de las próximas matrículas para evitar su cierre.