La regulación afectará a más de catorce mil profesionales en la comarca de O Salnés
09 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Es, probablemente junto a la Ley de Dependencia, el detonante de una de las mayores revoluciones que aguardan a la sociedad española tras la esquina. Y, sin embargo, está pasando desapercibida frente a debates viscerales demagógicos y viscerales. La creación del estatuto del trabajador autónomo, el primero del que disfrutará este amplio y maltratado colectivo -en O Salnés engloba a más de catorce mil profesionales- se encuentra ya en las cocinas del Congreso para un alumbramiento que comienza a rodearse ya de polémica. La Unión de Profesionais e Traballadores Autónomos de Galicia, la organización que impulsa el proyecto desde su nacimiento, no dudó en denunciar ayer la existencia de un fuerte frente de oposición al estatuto. Este obstáculo de nuevo cuño tendría la rara virtud de congregar bajo un mismo objetivo a las asociaciones empresariales de corte clásico, en palabras de l secretario xeral de UPTA, el vilagarciano Eduardo Abad Sabarís. Entre esas entidades se encontrarían las Cámaras de Comercio, sin que la de Vilagarcía fuese excepción, y todas cuantas tienen que ver con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). «Estamos a detectar toda unha serie de intentos de sabotaxe por parte destas organizacións -confirma Sabarís- que centran os seus esforzos en dous sectores: o transporte e a construcción». El origen del problema se encuentra en el reconocimiento de la figura del autónomo dependiente, que específicamente reclama el estatuto. Autónomo dependiente sería aquel que realiza su actividad de forma predominante para un mismo cliente, del que depende económicamente al proceder de él el 75% de sus ingresos. El documento prevé vacaciones anuales, Seguridad Social y un contrato. Al pretender que esta categoría no se reconozca ni en el transporte ni en la construcción, cámaras y confederaciones estarían, en la práctica, vaciándola de contenido, asegura Abad Sabarís.