?a multiplicación de basureros en Vilagarcía contrasta con las muchas facilidades que el sistema público de recogida de residuos ofrece a la hora de que cualquier vecino se deshaga de sus desperdicios. Al servicio diario se une la existencia de un punto limpio en Pinar do Rei, en el que es posible depositar prácticamente cualquier tipo de material. La única condición para acceder a él es residir en la capital arousana. Vidrio, restos metálicos, disolventes, pinturas, tubos fluorescentes, bombillas, pequeñas cantidades de escombros, muebles, colchones, electrodomésticos de todo tipo, restos de podas. Es difícil pensar en algún tipo de desecho corriente que no tenga cabida en la instalación vilagarciana, al margen, claro está, de residuos radiactivos y materiales contaminantes de semejante pelaje. El punto limpio funciona durante toda la semana. De lunes a viernes, entre las nueve y media de la mañana y la una de la tarde, y de cuatro a ocho de la tarde. El sábado, entre las nueve y las dos, y las cuatro y las ocho. Y el domingo, de nueve de la mañana a dos de la tarde. Si, con todo, alguien alberga todavía dudas sobre su funcionamiento, no tiene más que telefonear al 670 508 489. Quien no disponga de un vehículo apropiado para el traslado de desechos voluminosos, puede acudir a un servicio municipal de recogida, que funciona cada dos semanas, poniéndose en contacto con el Concello. El concejal De la Barrera explica que esta periodicidad viene marcada por la demanda existente, «pero se as peticións aumentan, non habería problema en incrementar os días de recollida», asegura. Mantener Pinar do Rei tiene un precio. Cada contenedor que parte del punto limpio con destino a la planta de Sogama cuesta a las arcas municipales unos 300 euros. En el caso de los escombros, que son reciclados en Boiro, el coste por contenedor ronda los 180 euros. Pese a todo, la imagen de un individuo con su furgoneta a rebosar de inmundicia, que pasa saludando casi con la gorra frente a las instalaciones para verter su suciedad medio kilómetro más allá, no es infrecuente. Talleres de municipios vecinos, empresas obligadas a reciclar cierto volumen de desechos y particulares mezquinos componen el perfil más probable de los infractores.