Análisis | La investigación de incendios forestales Los expertos de la Guardia Civil en esclarecer los fuegos en Pontevedra tienen en cuenta multitud de variables, como la pendiente del terreno o el viento
09 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La reciente oleada de incendios forestales que ha registrado la comarca de Pontevedra y la posterior detención de numerosos incendiarios ha puesto de manifiesto la profesionalidad de los investigadores de este tipo de sucesos. «No sólo se trata de tomar unas muestras en la zona quemada y preguntar a los vecinos por si han sido testigos de algo sospechoso», puntualizó, en este sentido, un agente de la Comandancia capitalina. Los expertos en esta materia tiene a su disposición el denominado Método de las Evidencias Físicas, con el que tratan de esclarecer todos los pormenores de los fuegos intencionados o no. El objetivo es doble, ya que no sólo se trata de perseguir el delito y detener al delincuente, sino que, tal y como refleja un reciente artículo de la revista Guardia Civil, «al determinar las causas se pueden establecer los mecanismos necesarios para su prevención». Uno de los aspectos que resulta clave a la hora de afrontar una investigación sobre el terreno es la inmediatez, que permitirá el poder determinar, entre otras cuestiones, si la mano del hombre estuvo detrás del suceso en cuestión. La primera fase de la intervención del Seprona comprende la recopilación de información referida a los datos meteorológicos en el instante en que el incendio se originó, al tiempo que se trata de localizar algún registro histórico de otros posibles focos que hubiesen podido tener lugar en el mismo escenario. En su reportaje La otra cara de la lucha contra el fuego. El ciclo de la investigación de causas, José Ignacio Jiménez Bermúdez precisó que, acto seguido, se debe prestar especial atención a la geometría del terreno calcinado por las llamas: «La superficie afectada por la propagación del incendio sigue formas geométricas distintas en función de los factores que intervienen». De este modo, apunta que en zonas llanas «y con combustibles uniformes y continuos», tendrá forma circular, «mientras que cuando existan factores como el viento, la pendiente, la forma que adopta es elíptica u oval». Además, esto permite a los funcionarios del instituto armado el descartar como foco inicial a casi dos tercios del área afectada. Una vez compilados todos estos datos, se aplica propiamente el Método de Evidencias Físicas, que comprende la observación de vestigios -en vegetación y el terreno- y su interpretación para intentar determinar el punto de origen del fuego. Asimismo, la Guardia Civil busca cualquier otra señal que les pueda servir para identificar cómo se iniciaron las llamas, así como las posibles causas que se ocultan en su trasfondo. Tales evidencias, a la larga, podrían llegar a considerarse como pruebas judiciales que permitan al Seprona relacionar el fuego con la persona que lo inició. Formación previa Tal y como apunta Jiménez Bermúdez, la formación previa de los investigadores es esencial para esclarecer este tipo de sucesos. No en vano, el «conocimiento de la dinámica del fuego en el monte», junto con los vestigios, servirá para localizar el foco inicial de las llamas, dentro de la cual hay, «en muchas ocasiones, la información necesaria para conocer la causa que lo ha provocado». Ya en este punto es cuando se produce la labor más reconocida de la Guardia Civil: la toma de declaraciones. Los más importantes son los testimonios que pueden aportar tanto las personas que colaboraron a la hora de sofocar las llamas, como los posibles testigos que pudieron ver como éstas comenzaban. Tales informaciones sirven, por un lado, para situar definitivamente el origen del fuego como para recabar nuevos datos encaminados a poner un rostro y un nombre al presunto incendiario. Sobre el área que se considera fue el punto inicial del incendio, los agentes del Seprona realizan una observación exhaustiva y minuciosa, para la que llegan a emplear lupas, imanes, picos, alicates... La meta: establecer «el medio de ignición». En cualquier caso, todas las pruebas deben ser contrastadas, ya sea mediante nuevos interrogatorios o, llegado el caso, tomando declaración a los potenciales autores de la incidencia. Tal contraste de indicios arrojará mucha luz a la investigación y posibilitará el «realizar una reconstrucción de las circunstancias que determinaron» su origen, así como identificar a los incendiarios, si los hubiera. José Ignacio Jiménez reitera, en cualquier caso, que «el único camino para controlar el fenómeno de los incendios forestales y reducir los daños y la alarma social que éstos provocan, no es otro que su prevención. Por tanto, será fundamental determinar con certezas cuáles son las causas reales que los provocan».