En directo | Una clase con el filósofo Óscar Brenifier en el colegio de Vilaxoán Lo que para muchos es una pérdida de tiempo, hablar con los niños, se convierte para este profesor francés en una lección filosófica. Se trata de que hablen y piensen
01 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El filósofo francés de origen argelino Óscar Brenifier está en Galicia para participar en los Encontros de educación infantil para profesores que se celebran en Santiago, pero no deja escapar ocasión para «trabajar» con los niños. Ayer se acercó a Vilagarcía para impartir sus particulares talleres de filosofía en el colegio de Vilaxoán, por la mañana, y en el instituto Cotarelo, por la tarde. Brenifier es un entusiasta. ¿Un café?, le ofrecieron los profesores de Vilaxoán entre clase y clase. Lo rehusó, ávido de empezar ya su encuentro con los alumnos de cuarto. Venía de estar con niños de tres y cuatro años con los que se sentó en corro, alrededor de la misma mesa, y habló durante una media hora. Les hizo preguntas sencillas y directas: ¿cómo te llamas?, ¿prefieres helado de chocolate o vainilla? Y aunque la mayoría estaban inicialmente un poco abrumados por la presencia de aquel señor que llegó al aula con gorro negro y que hablaba con acento raro, poco a poco se fueron soltando. Nico y Laura fueron los que demostraron mayor desparpajo. Otros, como Loaira, callaban. ¿Preguntarle por qué no quiere hablar conmigo?», le trasladaba Óscar al resto de la clase. Uno respondió que Loaira guardaba silencio, simplemente, porque quería, otro porque tenía que pensar, y un tercero, lo achacó a la vergüenza. «Lo interesante es que conseguimos tres respuestas?», explicó el filósofo. Porque el objetivo de este tipo de encuentros no es llegar a certezas ni conclusiones. Tampoco hacer un ejercicio de moralidad sobre lo que se debe o no se debe decir o hacer. Se trata ¿solamente? de fomentar su autonomía y su espíritu crítico, de hacerles «pensar por el placer de pensar, para abrir la mente», aclaró. De modo que, lo que pudiera parecer un diálogo banal e intrascendente, Óscar Brenifier lo interpreta en clave filosófica. Con su estrategia logra incitar a los alumnos a hablar en grupo y expresarse, algo a lo que no están acostumbrados porque los adultos casi siempre que se dirigen a ellos lo hacen para sentar cátedra y no para intercambiar ideas. ¿Pero no son demasiado pequeños para este tipo de ejercicios?, preguntamos. El profesor no oculta su hastío y malestar por esta reflexión. Nos lo deja claro. Pensar y decidir no es patrimonio de ninguna edad. «Hay personas de cuarenta años que siempre serán pequeños para sus mamás. No respetamos a los niños, ¿o no acabamos de ver que pueden hablar y elegir entre el chocolate y la vainilla?», contestó sin abandonar el afán didáctico que impregna su labor. Y para demostrar su teoría, nada mejor que hacer preguntas. Brenifier es un experto. Lo lleva haciendo desde hace más de una década desde Mali y Estados Unidos hasta China y Etiopía, lo cual ha dado como resultado la colección «Los libros de Filo y Sofía» en la que los niños cobran, como no, el protagonismo.