Reportaje | Conflicto laboral en O Grove Las trabajadoras de Mariscos San Cayetano continúan vigilando la fábrica. Y ahí seguirán, porque temen que la empresa intente retirar la maquinaria el próximo lunes
07 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Hace frío. Pero más frío hace en el paro. Sólo un pensamiento tan estremecedor como ese puede llevar a casi cien mujeres, las trabajadoras de Marsac, a salir de sus casas cada día y poner rumbo a los campos en los que están librando la batalla contra el traslado de la factoría. La plaza del Concello, donde cada mediodía se concentran, es uno de sus destinos. Los otros tres están en Meloxo, alrededor de la fábrica. Grupos de cuatro mujeres montan guardia en cada una de las tres salidas de la fábrica, de forma ininterrumpida, para evitar que la dirección comience a desmantelar la maquinaria. Estos días la espera se va llevando. Dos autocaravanas y las paredes del local de la asociación de vecinos ayudan a los comandos de guardia a ocultarse del frío. Dentro, sillas de plástico, mesas bien surtidas de avituallamiento, y termos con vivificante café. La estampa, por lo que cuenta de resistencia, recuerda a las salas del comité de emergencia que se creó en la cofradía de O Grove cuando el Prestige llamaba a las puertas de la ría. El problema es diferente -¡y tanto!- y el ir y venir menos multitudinario. Pero el empeño puesto por las mujeres para evitar el traslado de Marsac tiene, también, algo de heroico. Más aún si se tiene en cuenta el panorama: la plantilla está convencida de que el lunes la empresa intentará retirar del recinto de Porto Meloxo la maquinaria que se corresponde con la línea de producción de cefalópodos. Con esas máquinas fuera, la planta quedaría huérfana del instrumento que da estabilidad y trabajo a la plantilla. Por eso, si la firma no cambia sus planes y el lunes envía a los de las mudanzas, las mujeres aseguran guerra. Guerra abierta. «Parece que lo tienen todo preparado, las empresas que han contratado para esa tarea no han recibido contraorden para parar. Pero nosotros lo tenemos todo preparado para evitar que entre nadie y, mucho menos, que salga», advierte Fernando Ramos, de CC.OO. Las mujeres están preparadas para esa batalla, pero no quieren que ésta se produzca. En primer lugar, porque «aún estamos a tiempo a sentarnos trabajadores y empresa con la Xunta para buscar una solución». Pero si la firma intenta retirar la maquinaria, se encontrará enfrente con la plantilla. Y ya no habrá posibilidad de acuerdo. Además de bloquear el paso de los camiones, las mujeres advierten que utilizarán todas las armas legales a su alcance para evitar que el desmantelamiento se convierta en la primera fase del traslado. «Supongo que la empresa, a estas alturas, se lo estará pensando. Ellos contaban con encontrar resignación, pero resulta que se han encontrado todo lo contario. La dirección de Alfageme debe saber que enfrente tiene a un comité de empresa de primera categoría que va a defender los derechos de todas las trabajadoras», dice Ramos. Y queda dicho.