ENTRE LÍNEAS
05 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.CADA VEZ que el viento sopla del Sáhara, España se asa. Este fin de semana se ha vuelto a dar el fenómeno y, efectivamente, no hay quien pare. Hace un calor sofocante. Realmente bochornoso. Yo creo que es un castigo divino. Una reprimenda celestial por haber dejado al noble pueblo saharaui a su suerte cuando en 1975 España abandonó su colonia y entregó su territorio a Marruecos y Mauritania. Les dejamos en manos de sus enemigos porque no nos interesaba llevarnos mal con Marruecos. Hoy, tampoco, porque queremos el tesoro de su petróleo que guarda el cofre de su océano. Por eso los saharauis siguen abandonados y sin un territorio en el que vivir. Dichoso oro negro, que nos turbia la mente. Miren lo que ha pasado en Mauritania, los militares dan un golpe de Estado y Moncloa pasa del tema. Por el petróleo, como siempre.