Los alcaldes los entienden

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA

AROUSA

Crónica | La postura de los ediles ante las bodas de homosexuales JORGE DOMÍNGUEZ Los regidores de la comarca están dispuestos a oficiar bodas gais; algunos lo acatan a regañadientes y otros lo están deseando. Sólo un ex alcalde, Rivera Mallo, lo rechaza

26 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los homosexuales de la comarca no tendrán problema alguno para casarse una vez entre en vigor la ley que se lo permite. A diferencia de otras localidades españolas, donde alcaldes populares ya adelantaron con manifestaciones más o menos desafortunadas que se negarán a casarlos, a los arousanos no parece preocuparles demasiado el debate de si se pueden acoger o no a la objección de conciencia, porque todos ellos están dispuestos a oficiar matrimonios gais. No está de más recordar que en la comarca, al margen de tres alcaldes socialistas y otro nacionalista, los demás son del PP. O sea, que todos ellos están dispuestos a cumplir la ley al margen de sus creencias, de sus opiniones personales y de la postura que su partido adoptó en el Congreso, donde votó en contra de la nueva ley. Claro, que los hay más o menos entusiastas. Una escala que tendría en un extremo a Javier Gago y en el otro a Miguel Ángel Pérez. El alcalde de Vilagarcía no sólo está de acuerdo con la ley y dispuesto a cumplirla sino que además está deseando estrenarse en estas labores. «Me haría mucha ilusión», reconoció ayer. El regidor grovense, se limitó a reconocer que sí, que los casaría, pero sin entusiasmo. Salomé Peña también los casará, aunque no esté de acuerdo con la ley. Los demás regidores populares están dispuestos igualmente a acatar la ley. Jorge Domínguez, sin reserva alguna, porque cree que todos los ciudadanos deben disfrutar de los mismos derechos civiles. La adopción es otra cosa De la misma opinión es Gonzalo Durán, que sin embargo, como su homólogo de Meaño, está en contra de que los homosexuales puedan adoptar niños. Domínguez y el portavoz del PP en Vilagarcía coinciden en otra reflexión: «No se debería llamar matrimonio -cree Fole-, porque la gente asocia el concepto a su significado religioso». Al margen de debates lingüísticos, el edil vilagarciano, que acaba de estrenarse oficiando bodas civiles, no tendrá problema alguno en casar homosexuales. El regidor de Meis, por su parte, es de la opinión de que los alcaldes deben dar ejemplo: «Si yo no respeto las leyes, ¿quién las va a respetar?», se pregunta. El único de los encuestados que reconoció que por razones religiosas no está dispuesto a oficiar bodas gais fue el ex alcalde de Vilagarcía José Luis Rivera, que puntualizó que, en todo caso, «nadie me necesita a mí para casarse». El presidente de la Diputación, que es teniente de alcalde en Ribadumia, se limitó a decir que, de momento, a él no le correspondía oficiar bodas civiles. «Se chegase o momento, xa vería o que teño que facer». Rafael Louzán fue el único que escurrió el bulto.