Las letras se suben al tren

La Voz

AROUSA

El palomar Ayer fuer un día para viajar con el idioma; unos lo hicieron en tren, y otros a través del recuerdo de la vida y la obra del periodista vilanovés Julio Camba

28 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Fue un lunes para la imaginación, el de ayer. Lo pasé rodeada de esos pequeños bajitos a los que la resapondabilidad no los arrancó todavía del mundo de la fantasía. Bien de mañana me subí con ellos al tren en Vilagarcía, para participar en una nueva edición del Tren da Lingua, una iniciativa de Caixanova, la Xunta y Renfe en la que se invita a los más pequeños a recorrer Galicia en tren para emular a personajes como Alicia en el País de las Maravillas o Peter Pan en el de Nunca Jamás. A veces este trabajo mío tiene sus ventajas, ya que con la excusa de contarlo luego en esta página una puede disfrutar de ratos tan agradables como éste. Fuimos a Santiago y volvimos, y por el camino atravesamos unos cuantos países imaginarios más. Inolvidable. Ya de tarde me esperaban en Vilanova los actos en homenaje a ese colega de profesión al que jamás le llegaré a la altura de sus elegantes zapatos, Julio Camba. Estaba previsto leer sus obras y repasar su vida, pero al margen del programa oficial, allí me encontré de nuevo con mis pequeños amigos, que otra vez me llevaron de viaje. Entre otros sitios fuimos a Manzaneda, donde la nieve está en su punto, con estas gélidas temperaturas. Me explico. Coincidiendo con el aniversario de Camba, ese gran viajero, en las distintas casas de cultura de Vilanova se invitó a los niños a contar por escrito sus viajes, y ellos recordaron con pelos y señales sus excursiones familiares y escolares. Luego, en los actos oficiales en el salón de plenos de la casa consistorial de Vilanova, seis de ellos leyeron sus redacciones, cargados de desparpajo. Un divertido contrapunto a la cultura oficial.