Perfil | José Alfredo Bea Gondar
15 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Hace 20 años por estas fechas Bea Gondar ya era un hombre en apuros. Había reenganchado como alcalde democrático e independiente después de imponerse, casi con mayoría absoluta a los comunistas de Xaquín Álvarez Corbacho. Cuando le falló el apoyo de Luis Caamaño Prol, el único corporativo de la extinta Alianza Popular, con la habilidad que siempre le caracterizó, se sacó de la chistera el conejo del concejal nacionalista que no era tal porque no había jurado la Constitución. El truco le funcionó hasta que los tribunales le obligaron a restituir en su puesto al edil del BNG y a convocar el pleno en el que prosperó la primera moción de censura de la democracia. Bea Gondar, con la ayuda del mayor despliegue policial de la historia de O Grove, abandonó la alcaldía pero no la política, que era su modus vivendi. Mantuvo su puesto en la diputación presidida por Mariano Rajoy y en 1987 volvió a intentar, sin éxito, la recuperación de la alcaldía. Como de la política ya no podía seguir comiendo, emigró a Colombia. Eso sí, sin renunciar a su escaño de concejal. Regresó con tiempo y dinero para montar otra lista independiente para las municipales de 1991 y, como el Cid Campeador, ganó la batalla después de muerto: fue detenido en la jornada de reflexión, acusado de tráfico de cocaína. Estando en la cárcel, resultó elegido alcalde como cabeza de la lista más votada gracias a la perrencha de los comunistas de José María Mourelos, que prefirieron eso antes que votar al alcaldable socialista. Pero Bea Gondar fue un hombre que nació de pie y, cuando le llegó la hora del juicio, salió absuelto «por falta de pruebas», gracias a la impericia del fiscal que ejerció la acusación pública. Eso sí, consiguió sentar en el banquillo al abogado que logró su absolución porque trató de cobrar la minuta con la fianza. Tres años más tarde se «arrepintió» y se auto inculpó ante Garzón, confesando su implicación y la de otros conocidos narcos de la zona en el desembarco de un alijo de unos 2.000 kilos de cocaína en el año 1990. Por esas fechas -año 1996- regentaba una afamada marisquería en un municipio residencial de la periferia de Madrid. Allí volvió a ser detenido por la Guardia Civil, en la operación «Paralelo». Pasó mes y medio en la cárcel, acusado de hacer de correo de una organización internacional de blanqueo de dinero. Por esos hechos está pendiente de sentencia y le pueden caer cinco años de cárcel. Por el medio ya fue condenado a cuatro años -pendiente de confirmación en el Supremo- por su implicación en los hechos que él mismo denunció en 1996 como arrepentido. Sigue en la calle campando por sus respetos. Es un superviviente nato.