Alumnos en prácticas en cinco locales

La Voz

AROUSA

A raíz de la demanda de personal de hostelería que suele haber en la comarca durante los meses de verano, y con el fin de poder contar en el municipio de Ribeira con personal preparado, en el marco del proyecto Equal se llevaron a cabo unos cursos de cocina y camarero en los que participaron numerosas personas. Desde hace unas semanas, alguno de los alumnos de ese seminario efectúan prácticas en cinco negocios hosteleros de la ciudad. Los establecimientos que forman parte de la experiencia son los restaurantes Baiuca, Luarada, Artemisa, el bar Plaza y el bodegón Castelao. La iniciativa se desarrolla en el marco del proyecto Singra de Cruz Roja, en colaboración con la patronal, la agrupación de hostelería y el Ayuntamiento de Ribeira. Manipulador Previamente, los alumnos en prácticas, que reciben una pequeña beca, efectuaron un curso de manipulador de alimentos. Los aprendices, que tienen una edad media en torno a los 39 años, acuden a los restaurantes que les han sido asignados unas cuatro o cinco horas diarias. La mayoría son mujeres y afrontan trabajos de auxiliar de cocina. La realización de este período de prácticas no laborales se enmarca en el proyecto Singra de formación y empleo en el ámbito de la hostelería. En la actualidad, los técnicos de Singra mantienen contactos con más empresas del sector para favorecer la inserción laboral de estos alumnos. Valoración Además, los aprendices acuden a unas sesiones preparatorias para iniciar la búsqueda de trabajo cuando completen su etapa formativa. El sector hostelero considera muy positiva la iniciativa, dado que reconocen tener una gran dificultad para encontrar personal debidamente preparado con el que ampliar su plantilla durante los meses en los que hay mayor número de clientes. Los profesionales coincidieron en señalar que al efectuar prácticas en los propios negocios, las personas que desean trabajar en la hostelería se habitúan a la actividad cotidiana y a resolver los problemas que pueden surgir. Aunque las prácticas no están remuneradas económicamente y quienes las realizan no poseen un contrato laboral, sí tienen un seguro que les cubre en el caso de que puedan sufrir un percance. Las empresas participantes firmaron un convenio de colaboración con la Cruz Roja.