El especialista Guillén dijo que un paciente debe reconocer el problema para superarlo La psicóloga María Jesús Froján explicó que el autocontrol es una forma efectiva de prevención
05 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?Hay que hacerle ver al paciente que tiene un problema, porque sino cometerá las mismas equivocaciones una y otra vez». Esta es una de las vías de trabajo de las que se valen los especialistas en salud mental para conseguir que un paciente cese de consumir drogas. Así lo manifestó el catedrático de Psicología Social de la Universidad de Cádiz, Carlos Guillén, en el marco de las jornadas sobre nuevas adicciones que se celebran en Boiro. El experto definió el término conflicto como una oportunidad, no como un riesgo. «Todo el mundo tiene problemas, no hay que taparlos ni esconderlos, sino que hay que localizarlos para mejorar, para descubrir cosas nuevas y para meditar sobre lo que se hace», comentó el psicólogo. Otra técnica que les permite a los adictos a los estupefacientes cambiar su conducta es, según indicó Guillén, conocerse a sí mismos. «Si tuviéramos la oportunidad de salir de nosotros y vernos, nos sería mucho más fácil modificar aquello que no nos gusta o que nos está perjudicando», explicó el catedrático gaditano. Mudar las aptitudes es una tarea que el profesor define como aparentemente fácil pero que, sin embargo, es muy difícil. Guillén añadió que este fin no se puede conseguir si no se lleva a cabo una modificación simultánea de las creencias. «Podemos provocar un cambio temporal, pero al final la conducta primaria se impone», concluyó el especialista. La vista atrás La consideración de las drogas como uno de los problemas más graves de la sociedad tuvo lugar, según indicó la profesora de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Madrid María Jesús Froján a principios de los años ochenta. Asimismo, la experta destacó que el autocontrol es una efectiva vía de prevención y una característica muy importante para vencer la dependencia de las sustancias. «Hay personas más débiles, y menos resistentes, que están más predispuestas a caer en una adicción como la de los estupefacientes».