AREOSO | O |
04 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.ANDA el patio revuelto con lo de la Conferencia Episcopal. Los obispos no han tenido mejor idea que relacionar la violencia doméstica con la «revolución sexual», y el personal se ha escandalizando. ¿Pero desde cuando se dedica el Vaticano y sus embajadas a hacer un discurso políticamente correcto y amable con los oídos de los modernos devotos? Atiende a sus principios e intereses y es su labor adoctrinar conforme a ellos. Y si hay muchas ovejas que se le están descarriando -que ya se sabe que hay mucho homosexual y mucho pecador de la noche - lógico es que quieran devolverlas al redil. Y en ello están. El problema es que seguimos percibiendo a la Iglesia como si se tratase de la res pública -tiempos peores fueron aquellos- como si tuviera que ser un asunto de interés general. Pues no. Es un club privado, con muchos socios y mucho poder, donde imperan unas normas. Y si a alguien no le gusta, no tienen más que pedir el finiquito. Pero no hay caso. Muchos de los que se rasgan las vestiduras por la actitud de los obispos después le hacen el caldo en los templos o la declaración de la renta. Al menos ellos, los de la sotana, son coherentes.