Un puente de separación

La Voz M. S. | VILAGARCÍA

AROUSA

Reportaje | Efectos del cierre del vial de Catoira Rianxo y Catoira son dos municipios unidos por un complejo entramado de relaciones económicas y sociales que se hallan en peligro ante el cierre del vial que comunica las localidades

28 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?as viejas canciones suelen ser fiel reflejo de la realidad de su época. Una realidad que en ocasiones ya no existe y que, en otras, corre peligro de desaparecer. Esto es lo que parece que ocurrirá, al menos por unos meses, con esa tan conocida y repetida melodía de «para ver os meus amores teño que cruzar a ría». Mucho se ha hablado durante las últimas semanas sobre el perjuicio que el cierre del puente de Catoira tendrá sobre los empresarios de Barbanza y Arousa. Sin embargo, no sólo las relaciones económicas resultarán dañadas por el corte del viaducto al tráfico. Un complejo y secular entramado de relaciones sociales y vecinales se verá afectado, de un modo u otro, por las obras del puente. El alcalde de Catoira, Alberto García, se refería ayer a esta comunicación como «la gran olvidada en este asunto». Según el regidor, entre la parroquia rianxeira de Isorna y el término de Catoira existió siempre una gran unión, «incluso antes de que se construyese el puente». Una situación que el corte del viaducto puede ahora modificar. También los empresarios de Catoira inciden en este punto. Explican que las relaciones entre una y otra orilla del puente son continuas, e incluso son muchos los trabajadores que se movilizan diariamente desde un extremo al otro. «Antes ías dun lado ó outro a comprar tres ou catro sacos de cemento. Agora, por tres ou catro sacos non vas dar a volta hasta Padrón», explica Fernando Rial, secretario del colectivo empresarial. El alcalde ahonda más en el contacto entre las dos poblaciones ribereñas y asegura que hay muchos trabajadores, por ejemplo en la empresa Cedonosa, que llegan diariamente desde Rianxo e incluso algunos que tienen en Catoira su médico de cabecera. Cambio de costumbres El corte del puente supondrá para muchos de los habitantes de estas localidades un profundo cambio de costumbres. Para intentar minimizar lo más posible este impacto se está intentando recuperar el tráfico marítimo. Desde Catoira opinan que habilitar un servicio de barcazas sería una fórmula adecuada para que la comunicación existente desde hace siglos entre ambas márgenes de la desembocadura del Ulla se resienta lo menos posible del cierre del puente. Al fin y al cabo, antes de que existiese esta estructura viaria era el transporte marítimo el que se utilizaba para unir las dos orillas de la ría. Su recuperación seguramente sería vista con buenos ojos por muchos de los habitantes de la ría que añoran todavía esos tiempos en los que las rutas de agua primaban aún sobre el asfalto.