CON GOTAS | O |
01 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.NO PODÍA ser de otra forma. En este mundo nuestro en el que las banderas cotizan por metro cuadrado -no importa que sólo un huracán pueda hacerlas ondear- lo que se lleva es el tamaño. Un buen bulto en la pechera, en la entrepierna o en la cartera es sinónimo de éxito social y reconocimiento. Tal vez por eso a nadie sorprenda que el nuevo culebrón con el que la televisión pública nos regala la vista y el oído lleve por edificante título Machos . Siete tiarrones y su viejo, un fulano que parece sacado de las memorias del doctor Iglesias, protagonizan el bodrio, de factura chilena. Aquí no sólo hay tamaño, también número. Para abrir boca, el realizador nos presenta al grupete en bañador tipo fardagüevos, batiéndose en emocionante partida de voley playa. En un momento dado, uno de los machos se siente ofendido, engancha a un contrincante y le cruza la cara con una puñada de lo más viril. El patriarca jalea a su retoño, abre una birra y le come el morro a la amante de turno, mientras su esposa, la que ha parido a la jauría, le espera en casa. Así de bien cumple el ente su función social, mientras a las fuerzas vivas se les llena la boca poniendo a parir a Sardá.