Con la única ayuda de un bastón

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso VILAGARCÍA

AROUSA

ALEJANDRO RODRÍGUEZ

Testigo directo | Un paseo a ciegas

20 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?aparse los ojos y recorrer las calles vilagarcianas con la única ayuda de un bastón era el reto que ayer proponían los servicios sociales de Vilagarcía. La intención era que todos conociéramos cómo se las arreglan las personas invidentes y la experiencia mereció la pena. Por lo menos, muchos nos dimos cuenta de que, a veces, las barreras arquitectónicas con las que se encuentran los ciegos son colocadas por los propios viandantes. Comenzó el paseo en la plaza de Galicia. Tras vendarnos los ojos, los participantes nos enfrentamos al primer reto: cruzar un paso de peatones. La tarea era relativamente sencilla porque ayer no había tráfico alguno y contábamos con el apoyo de otras personas. Pronto nos dimos cuenta de que necesitábamos algún referente para, por lo menos, tratar de saber dónde estábamos y no dar vueltas sin sentido. Nos indicaron que lo mejor era ir muy cerca de una pared. Sin embargo, al llegar a la Baldosa nuestro referente se acabó, primero por unas bicicletas que, si no llega a ser por los guías, habrían hecho daño a más de uno, y después por las terrazas. El otro principal problema era la orientación: a pesar de que todos conocíamos el recorrido, nadie tenía ni idea de dónde estábamos exactamente.